A 16 años de implementación de las reformas económicas en el país, éstas no se han traducido en mejores condiciones para la ciudadanía hondureña, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2006.
El estudio elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, plantea que los avances no han sido contundentes.
No obstante algunos progresos macroeconómicos, siguen persistiendo severos problemas de pobreza, desempleo, desigualdad social, baja calidad de los puestos de trabajo, precariedad laboral, fuertes desafíos en la calidad de la educación, insuficiencia de los servicios de salud y de infraestructura básica.
Desigualdad
Honduras se sitúa en el tercer lugar de los países de Latinoamérica con mayor desigualdad educativa.
La inequidad en la educación contribuye a perpetuar la inequidad de ingresos.
Producto de las reformas, la economía hondureña de hoy tiene muchas características diferentes a las que predominaban a finales de los años ochenta.
Es una economía menos intervenida y con una mayor participación de los mercados, más abierta, con una base productiva y de exportaciones más amplia que puede potenciarse aun más.
Sin embargo, se mantienen desafíos importantes, entre ellos: la baja productividad, las tasas de crecimiento continúan siendo relativamente bajas y sin sostenibilidad y el PIB per cápita se mantiene como uno de los más bajos de la región.
Al comparar cómo se distribuye el ingreso nacional, se aprecia que en Honduras al 20 por ciento más rico de la población le corresponde el 29.5 por ciento de dicho ingreso, mientras en Costa Rica esa relación es del 13 por ciento, es decir, la mitad respecto a Honduras.
Lo anterior indica dificultades de la población hondureña de contar con recursos financieros que le permitan optar a vivir una vida con razones para valorar.
Las reformas económicas no se han traducido en mejores condiciones para población hondureña.
Pobreza
La pobreza ha aumentado en valores absolutos. En 2004, había 110,000 hogares más en pobreza que en 2002, de los cuales 86,000 estaban en pobreza.
Más de dos millones de personas con pobreza humana, careciendo de elementos esenciales para el desarrollo de sus capacidades como seres humanos.
Desempleo
En términos de empleo, la tasa de desempleo no varía mucho durante el período pero sí el subempleo invisible.
Aunque disminuye en términos porcentuales al pasar de 31.5 por ciento en 1990 a 27.8 por ciento en 2004, en valores absolutos significa un incremento alrededor de 200,000 hondureños subempleados, con ingresos que no les permiten hacer frente a las necesidades básicas.
Al consultar sobre el impacto que las reformas tributarias han tenido en ellos, los resultados indican que para más del 30 por ciento de la población de nivel socioeconómico
bajo las reformas no han tenido ningún significado.
Asimismo, cerca del 14 por ciento de esa misma población manifestó no saber en qué han consistido dichas reformas.
Cerca de un 10 por ciento de la población de nivel socioeconómico alto considera que las reformas tributarias lo han beneficiado, mientras para un porcentaje importante de la población de nivel socieconómico medio, aproximadamente el 60 por ciento la percepción es que las reformas tributarias le han perjudicado.
El informe concluye así que las reformas económicas no han logrado de manera concluyente, los objetivos propuestos a nivel económico y social.
Las reformas económicas en Honduras
En Honduras, desde inicios de los años noventa se adoptaron reformas de ajuste estructural que han incluido la reforma comercial mediante la reducción de los aranceles promedio y la eliminación de barreras no arancelarias.
La liberalización de los mercados financieros, eliminando los controles sobre las tasas de interés y la asignación del crédito.
La liberalización del comercio agropecuario con la eliminación de los controles y fijaciones de precios agrícolas.
La reducción de la intervención del Gobierno en la comercialización de productos alimenticios.
Aumento constante de las tarifas de los servicios públicos, flexibilización del mercado cambiario y la privatización de los aeropuertos.