La porteña Angie Colbourne empezó meses atrás un emprendimiento en el que ofrece muebles de fibra de plátano, un material natural que revoluciona la industria de la madera en la región.
Ante la escasez del mimbre, artesanos empezaron hace más de una década a ser creativos y ampliar el mercado a nivel de Centroamérica.
La innovación del mueble ecológico de lujo ha atraído a más personas interesadas en dar un toque a sus hogares.
El banano y el plátano son plantas de la misma clase, arbustos de gran tamaño que tienen un crecimiento muy rápido.
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El resultado fue el origen de una nueva materia prima con la que se hacen los mismos productos que tradicionalmente se realizan con el fique (tejido de hojas de plantas).
“El tallo del plátano tiene que secarse de 15 a 30 días, una vez seco debe fumigarse y empezar a tejer mano”, explica Angie sobre el proceso de elaboración de estos muebles, que puede demorar hasta un mes, de acuerdo al tamaño del mismo.
Por su durabilidad y estética, este material tiene mayores propiedades que el mimbre, considerando la gran cantidad de hebras de tejido entrelazadas, con resistencia al uso y plagas como polillas.
El proceso de fabricación ha sido diseñado para generar el menor impacto posible.
“No sé si es por la parte ecológica, que permite un menor impacto ambiental, pero han tenido un éxito en Honduras”, asegura la emprendedora.
En su pequeña tienda hay una gama de mueblería utilizada para la decoración de balcones y pórticos, además de canastas de toda clase que a la vez pueden ser usadas como mesas.
Los artesanos proveedores de estos productos son indígenas en la frontera de Costa Rica, quienes tienen un taller de carpintería.
A través de Soaps By Angie C. and Dayana’s Decor, en Facebook, los usuarios pueden conocer la variedad de productos y encargar sus diseños. Los envíos son en todo el territorio nacional.