Fascinación por masacres, simbología nazi y rasgos de psicopatía: el perfil del atacante de Teotihuacán
Jasso Ramírez estaba obsesionado con episodios de violencia masiva ocurridos fuera de México, particularmente en Estados Unidos
- Actualizado: 21 de abril de 2026 a las 12:22 -
Julio César Jasso Ramírez, identificado por las autoridades como el autor del ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán, era un hombre que, según las primeras investigaciones, habría construido durante años una narrativa personal marcada por la fascinación con masacres históricas, simbología extremista y un progresivo distanciamiento de la realidad.
De acuerdo con información obtenida por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) el agresor, de 27 años y originario del sureño estado de Oaxaca, era un individuo que actuó en solitario, con una conducta previamente planeada y con indicios de una severa alteración psicológica o psiquiátrica.
Para el fiscal general José Luis Cervantes Martínez, más que un móvil tradicional, el caso apunta a un trastorno mental. “Yo no hablaría de un móvil, hablaría de una psicopatía, de un padecimiento, de una enfermedad”, declaró el funcionario, quien señaló que Jasso Ramírez parecía vivir en una “realidad propia”, desconectado del entorno.
Según las primeras indagatorias, Jasso Ramírez estaba obsesionado con episodios de violencia masiva ocurridos fuera de México, particularmente en Estados Unidos. Entre sus pertenencias, las autoridades hallaron literatura, imágenes y manuscritos relacionados presuntamente con la masacre de Columbine, ocurrida el 20 de abril de 1999.
De acuerdo con medios locales, incluso fueron encontradas imágenes en las que aparecía haciendo el saludo nazi, así como montajes elaborados con inteligencia artificial donde se le veía junto a Eric Harris y Dylan Klebold, los autores de aquella masacre escolar.
Las autoridades sostienen que esta fascinación no era reciente. Algunas de las fotografías difundidas sugieren que desde la adolescencia, aproximadamente a los 17 años, ya mostraba afinidad con este tipo de simbologías y personajes.
La fiscalía investiga el caso bajo la hipótesis de un comportamiento “copycat”, es decir, la imitación de patrones de violencia inspirados en hechos previos.
Según el fiscal, la evidencia encontrada en pequeñas notas manuscritas, así como en sus objetos personales, apunta a que Jasso Ramírez buscó replicar acciones cometidas en otras latitudes y en otros momentos.
En esos fragmentos de papel, según la investigación, el propio atacante habría escrito que actuó solo y que obedecía órdenes de una supuesta entidad “que no es de esta tierra”, un elemento que, para la autoridad, refuerza la línea de una posible perturbación mental. El perfil también muestra a una persona metódica.
La FGJEM aseguró que el ataque no fue espontáneo. De manera preliminar, se sabe que visitó en varias ocasiones la zona arqueológica, se hospedó en hoteles cercanos y realizó recorridos previos para estudiar el lugar y planear su agresión. Además, invirtió alrededor de 50.000 pesos (2.875 dólares) en la preparación del ataque, incluyendo la compra de una pistola revólver calibre .38 especial, municiones y accesorios como guantes, cuchillos, lentes y mochilas tácticas.