Las aseguradoras todavía están realizando el recuento de daños, pero en teoría, las pérdidas económicas ocasionadas por la ola sísmica registrada durante las últimas dos semanas y media, ascienden a cifras millonarias.
Cómo consecuencia, el sector nacional de seguros ha comenzado a replantear sus políticas para ajustarse a la nueva realidad.
Más rigurosos
Anteriormente, si una persona deseaba asegurar su propiedad podía suscribir una póliza con relativa facilidad. Ya no más.
Mario Montesinos, de la correduría de seguros Montesinos Paredes, explica que ahora “las compañías no están asegurando con tanta facilidad como antes, sino que ahora cuando se va a asegurar una casa o un edificio se hace una evaluación para ver cómo está construido, qué construcciones tiene alrededor, cómo están construidos los cimientos”. De modo que ante el riesgo aumentado de pérdidas, los aseguradores han puesto criterios más rigurosos para aprobar una póliza. Algunas empresas manejan una cláusula específica que se aplica en caso de terremoto, pero como comenta Cristian Sansur, gerente de negocios de Seguros Crefisa, “esa cláusula se está manejando con mayor criterio y se tiene que pasar por un proceso de inspección para ver si se aprueba”.
Zonas de riesgo
Dentro del esquema que en este momento manejan las compañías aseguradoras se ha definido que las zonas de mayor riesgo en el país son las regiones del norte y el occidente, mientras que la zona central y sur se consideran más seguras. Esto trae como consecuencia el que previsiblemente aumente el valor de las primas que pagan los asegurados, aunque por el momento, éstas se mantengan sin ningún cambio.
José Luis Moncada, gerente de la Cámara Hondureña de Aseguradores Cahda, comenta que “esta situación cambia sustancialmente el ramo de daños, porque nos obliga a mejorar nuestras reservas técnicas, pero también constituye una oportunidad porque la gente se da cuenta de la necesidad de proteger sus bienes con un seguro”.