La Reserva Federal (Fed) optó este jueves por mantener intactas sus casi nulas tasas de interés para poner a Estados Unidos a resguardo de las incertidumbres económicas generadas en los países emergentes.
La presidenta de la Fed Janet Yellen dijo que Estados Unidos sigue creciendo moderadamente y que las tasas podrían ser aumentadas a fin de año.
No obstante, el comité de política monetaria de la Fed (FOMC) puso la mira en las dificultades de China y otros emergentes.
'Gran parte de nuestra atención estuvo en los riesgos en torno a China, pero no solo en China sino en los mercados emergentes en general y en cómo esos riesgos podrían recaer sobre Estados Unidos', dijo Yellen a los periodistas tras la reunión.
Yellen dijo que la Fed tomó en cuenta una significativa huida de capitales de países emergentes, presiones cambiarias en esos países y preocupaciones sobre su futuro.
'La cuestión es si puede haber o no riesgo de un enlentecimiento aún más abrupto de lo que esperan muchos analistas', dijo.
Los países emergentes, hasta no hace mucho líderes del crecimiento mundial, sufrieron el golpe de una menor demanda china de materias primas. Las especulaciones sobre lo que haría la Fed causaron una salida de capitales ante la perspectiva de que el dólar se tornase más rentable.
Cerrando meses de especulaciones, la Fed mantuvo sus tipos de interés en el rango de entre 0% y 0.25% que instauró en diciembre de 2008 para sacar de la recesión a la mayor economía del mundo.
Yellen atribuyó la decisión a la incertidumbre mundial y dijo lamentar que las permanentes especulaciones sobre lo que haría la Fed hayan contribuido a las turbulencias de los mercados.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) le había pedido a la Fed que tuviera paciencia por cuanto un aumento de los intereses podría causarle a los países en desarrollo problemas con sus monedas y fugas de capitales hacia un dólar más fuerte.
El Banco Mundial había pedido a las economías emergentes a que se preparasen para nuevas turbulencias. Tras la degradación de la economía de China, varios países emergentes padecen fugas de capitales, depreciación de monedas y pérdida de valor de sus materias primas. Otros, como Brasil, están, además, en recesión.