Nueva York, Estados Unidos.

Los funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos no están cerca de un acuerdo para empezar a subir las tasas de interés de cara a una semana crucial de encuentros en privado antes de la reunión del Comité de Política Monetaria prevista para el 16 y 17 de septiembre, según los comentarios más recientes de funcionarios del banco central.

El miércoles se inició el período durante el cual los integrantes de la Fed se abstienen de comentar en público sobre la marcha de la economía y empiezan una semana de deliberaciones y reuniones internas.

Aunque al parecer la entidad se encamina a elevar las tasas de interés en el transcurso del año —después de septiembre hay reuniones programadas para octubre y diciembre—, los últimos comentarios realizados en entrevistas y otros foros dejaron en evidencia divisiones e incertidumbre sobre si la próxima semana es el momento indicado para empezar a subir las tasas de interés.

El banco central redujo su tasa de referencia —la tasa de fondos federales— a casi cero en diciembre de 2008 como parte de su campaña para incentivar el crédito, el gasto y la inversión después de la crisis financiera. El organismo ha mantenido las tasas bajas desde entonces para estimular una reactivación económica.

Algunos funcionarios de la Fed opinan que es el momento de subir las tasas tras la rápida mejora del empleo, lo que a la vez ha reducido la capacidad ociosa de la economía. El Departamento de Trabajo informó el miércoles que en julio había 5,8 millones de puestos disponibles, todo un récord, una señal de que ha aumentado la demanda de mano de obra, lo que a su vez podría producir incrementos de los salarios. La tasa de desempleo se ubicó en 5,1% en agosto, un descenso frente al 5,3% de julio. “Estamos en pleno empleo o muy cerca de eso”, aseveró la presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, Loretta Mester, en una entrevista realizada a fines de agosto.

Algunos partidarios de subir los intereses en septiembre advierten que la Fed corre el riesgo de fomentar la formación de burbujas financieras que pueden causar estragos en la economía si mantiene las tasas en niveles tan bajos durante mucho tiempo.

Mientras tanto, otras voces dentro del banco central albergan dudas sobre el beneficio de elevar las tasas en un entorno caracterizado por una inflación baja y el fortalecimiento del dólar más la desaceleración de la economía china y las turbulencias de los mercados. Sus inquietudes sugieren que es mejor que la Fed no modifique las tasas hasta que exista la seguridad de que la economía global pisa terreno más firme.

“Son acontecimientos importantes que tenemos que tomar en cuenta”, dijo el presidente del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, John Williams, en una entrevista el viernes. “Todas las cifras económicas que hemos observado hasta ahora han sido, en mi opinión, alentadoras. Han sido igual de buenas o mejores de lo previsto en lo que concierne a la economía estadounidense. Pero han surgido algunos importantes vientos en contra”, reconoció.

Williams expresó su disposición a aumentar las tasas durante este año si estas preocupaciones pasan a un segundo plano.

Los inversionistas perciben los titubeos. En los mercados de futuros, donde los operadores apuestan a los próximos pasos del banco central, hay una probabilidad de 74% de que la Fed no altere los intereses este mes, según la Bolsa Mercantil de Chicago. La probabilidad de un alza en diciembre, en cambio, supera 60%.
La última palabra, en todo caso, aún no se ha dicho. Las deliberaciones internas podrían convencer a la Fed de la necesidad de elevar las tasas la próxima semana.

Las nuevas cifras de la economía y las fluctuaciones de los mercados servirán para contextualizar las conversaciones.

Stanley Fischer, vicepresidente de la Fed, intentó durante la conferencia de Jackson Hole, Wyoming, a fines de agosto cuestionar la postura del mercado de que era poco probable que el banco central aumente las tasas en septiembre.

Fischer, al igual que otros funcionarios de la Fed, insistió en que todas las cartas están sobre la mesa y algunos incluso defendieron un alza de intereses durante este mes. “No voy a decirle, y en realidad no puedo decirle, qué decisión tomará la Fed el 17 de septiembre”, advirtió Fischer.

Janet Yellen tiene ahora por delante su misión más complicada como presidenta de la Fed: forjar un consenso en torno de la decisión histórica sobre si llegó la hora de subir las tasas por primera vez en casi una década, o no.

Yellen no ha hablado en público desde que compareció en julio ante el Congreso estadounidense, cuando indicó que era probable un aumento de tasas este año. Su silencio arroja dudas sobre la dirección en la que tratará de llevar a los 17 miembros que componen el Comité de Política Monetaria del banco central, que toma las decisiones sobre las tasas de interés.

No es una decisión binaria, es decir que la Fed no tiene que elegir entre elevar los intereses y quedarse de brazos cruzados.

Antes de cada reunión de política, los economistas del banco central presentan una variedad de alternativas, habitualmente tres, incluyendo una intermedia que trata de acomodar las posturas de los “halcones”, es decir los partidarios de subir las tasas, y las “palomas”, los que defienden las políticas de crédito barato.

Una solución intermedia en esta ocasión podría ser enviar señales más claras de un aumento de las tasas durante este año una vez que el banco central concluya que la reciente inestabilidad en los mercados no es un síntoma de problemas más graves en la economía mundial.

“Sería razonable, desde mi perspectiva, ver alzas de tasas este año, o sencillamente alzas de tasas” siempre y cuando las perspectivas de la economía estadounidense no empeoren, aseveró Williams. Como parte de este mensaje, la Fed podría tratar de reforzar la idea, ya sea en su comunicado o durante la conferencia de prensa de Yellen luego de la reunión, de que actuará en forma cauta y paulatina una vez que empiecen a elevar los intereses.

En anticipación de la reunión, algunos de los funcionarios del banco central señalaron su intención de reducir sus proyecciones sobre el aumento máximo de las tasas de interés. Eso se debe en parte a que las previsiones de crecimiento de largo plazo han caído a causa del lento avance de la productividad y en el tamaño de la fuerza laboral.