29/04/2026
01:31 PM

Crisis invierte el flujo de los inmigrantes

Profesionales europeos se vienen a AL.

“Una vez que sales de tu país, es difícil desvincularte de una experiencia internacional”, dice Pablo Fernández de Castro, uno de los tantos ejecutivos de origen europeo que han preferido buscar suerte en América Latina, sorteando así uno de los peores momentos económicos del Viejo Continente.

Una situación que evoca, con sus diferencias, lo que ocurría hace aproximadamente un siglo en las principales ciudades de la región: colas interminables en los puertos, gente ansiosa por dejar atrás una Europa empobrecida y violenta. Ésa era la tónica del siglo XIX y comienzos del XX, durante una de las grandes migraciones masivas de la historia.

Históricamente, el período delimitado por las dos guerras mundiales y la depresión de 1930 se caracterizó por una disminución de los procesos de liberalización e integración comercial del siglo XIX. También comenzó una marcada elevación de los niveles de proteccionismo en las economías. La migración de personas que se produjo en aquella etapa fue el detonante de una incipiente globalización.

A escala mundial el número de migrantes internacionales registró un aumento cercano a los 100 millones de personas entre 1960 y 2000, con un pico en la década de 1980. Desde entonces el porcentaje de la población mundial que representan los migrantes se ha mantenido relativamente constante, según estudios de la Cepal. Hoy estaríamos asistiendo al resurgimiento de la migración desde Europa a América Latina, aunque bastante distinta. Ni masiva ni popular (de hecho sería exagerado hablar de oleada), la inmigración de ahora está siendo protagonizada por ejecutivos de cuello y corbata, licenciados con máster y estudios de postgrado, que dominan dos o tres idiomas. Pese a ello, buscan lo mismo que sus antepasados, algo que en sus países escasea: trabajo.

Quemar naves

Volver no es una opción para el extranjero que llega, al menos por un rato. Las malas condiciones de trabajo actuales de sus países les llevan a separarse de familias y amigos para poder hacer carrera. “La gran diferencia ahora es que gano mucho más de lo que ganaba en Lisboa”, dice el portugués André Da Costa Bernal, consultor de Vivo en Brasil.

Actualmente, el mercado europeo se encuentra saturado de profesionales, hay poca oferta y mucha competitividad. “En América Latina ocurre lo contrario: hay mucha oferta de empleo y no existen ejecutivos cualificados para los puestos”, dice el brasileño Roberto Machado, director general de Michael Page para el Cono Sur. Aproximadamente el 95% de las multinacionales con las cuales ha hablado esta empresa de reclutamiento tienen como foco de expansión la región de América Latina y Asia. Ahora las prioridades de inversión se dan a los países emergentes en vez de a los desarrollados. Esto impacta en la demanda laboral, baja la tasa de desempleo y aumenta la carencia de mano de obra en países en desarrollo.

Machado recuerda que en América Latina hay desempleo de gente poco calificada y muy poco de gente calificada. “Las empresas necesitan urgentemente personas preparadas y con estudios”, dice.