San Pedro Sula, Honduras.

El sector cacaotero hondureño avanza a paso lento en miras hacia su próxima cosecha 2014-2015 que iniciará en agosto. La moniliasis, el alto costo de las certificaciones y la expansión de los cultivos de la palma africana limitan cada vez más sus terrenos y su biodiversidad, confirman los productores.

La proyección prevista por la Asociación de Productores de Cacao de Honduras (Aprocacaho) para el próximo ciclo es de 1,400 toneladas métricas, muy por encima de lo que prevé la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (Fhia), que asciende 1,000 toneladas.

“Ha costado mucho volver a tener el impulso de crecer, pero el precio promedio de una tonelada es de $3 mil y una hectárea de cacao puede llegar a producirla, lo que hace rentables los cultivos”, indica Adolfo Martínez, director general de la Fhia.

El nivel de la cosecha y condiciones en los últimos cuatro años habían sido los mismos: 800 toneladas de cacao orgánico y comercio justo. “Aunque Honduras tiene todas las ventajas de clima y material genético para satisfacer la demanda el aumento es poco”, agrega Martínez.

Migración a la palma

Fexar Benítez, dirigente de una ruta cacaotera de la Fhia, cuenta que “los productores eliminaron casi todas sus plantaciones y empezaron a sembrar palma”.

“Hasta este momento estábamos siendo desplazados por la palma africana”, confirma Aníbal Ayala, presidente de la Aprocacaho. Según el productor, de los L1,500 millones que el Gobierno ha destinado al sector agrícola para el año 2014, el 70% se orienta al cultivo de palma, “que en parte entorpece y aniquila la biodiversidad del cacao”.

Otros problemas

“Para el 2008 solamente se exportaba el cacao sin ningún sello de calidad y a muy bajos precios, faltando en definitiva un mercado dispuesto a pagar el valor real del producto y que no sacrificara a los productores”, menciona Marlen Espinoza, de la Fundación Helvetas Honduras.

Con la intención de motivarlos se invitó a Chocolats Halba, una empresa suiza fabricadora de chocolates que estaba interesada en el potencial de la semilla hondureña. “Cuando llegamos no había incentivo para la producción del cacao y tampoco la calidad que esperábamos en los granos”, refiere Luis Regalado, gerente general de Chocolats Halba en Honduras.

De acuerdo a Regalado, aunque se ha avanzado poco, “la empresa está comprometida en capacitar al productor en registros de campo para una certificación de calidad”.

“El mayor problema en el cacao de Honduras se llama secado. En este momento no tenemos más que una infraestructura artesanal al sol y se necesita de mucho equipo para que el productor pueda beneficiarse, fermentar y secar muy bien su cacao”, expone Fexar Benítez.

La importancia de certificar

Otro aspecto no menor es que a cada productor le toca pagar un alto costo por su certificación orgánica. A la empresa certificadora se le cancela $1,580.00 y a la cooperativa -en la que esté afiliado- se le debe dar L570.00.

El trámite dura tres años debido a que la mayor parte de la producción entra en ese período. “Ahora estamos en una etapa de transición, unos que ya van a lograr el primer año en el proceso y otros que están iniciando su segunda certificación”, indica Aníbal Ayala.

Chocolats Halba apoya los servicios de la empresa francesa Pur Projet para promover la sostenibilidad y la reforestación en el sector cacaotero, con el fin de proteger la biodiversidad y ecosistema.

El proyecto brinda apoyo técnico a más de 250 productores y a la Asociación de Productores en Sistemas Agroforestales con Cacao Orgánico de Olancho (Aprosaco), para generar carbono forestal.