El agro hondureño se encuentra entre el riesgo y la oportunidad ante un incremento de los precios y la demanda mundial de alimentos.
Para producir cada kilo de carne de res, cerdo o de pollo que consumirá este día con su familia, se destinaron tres kilos de maíz. En Honduras se produjo entre 2002 y 2007 un promedio anual de 11.33 millones de quintales del grano blanco, pero es necesario importar 9.5 millones de quintales de maíz amarillo para procesar alimentos balanceados destinados al consumo animal. Las constantes variaciones de los precios internacionales de los alimentos en los últimos dos años permite proyectar a los economistas locales e internacionales que se terminó el tiempo de la comida barata.
Obdulio Chévez, gerente del Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola, Ihma, sostiene que la cosecha de maíz y frijol rojo será suficiente para cubrir la demanda de la población durante el presente año; pero los precios no se parecerán a los cotizados hace dos años. Señaló que casi 500,000 quintales de frijol correspondientes a la cosecha de primera saldrán al mercado a finales de agosto y a mediados de septiembre. 'Es probable que debido a los altos precios de los fertilizantes se cotice el quintal de frijol hasta 1,100 lempiras, pero es muy difícil que ese precio disminuya, porque sería una falta de estímulo para los productores. Creemos que la libra de este grano se cotizaría entre 12 y 13 lempiras', dijo el funcionario.
Héctor Hernández, ministro de Agricultura, proyecta para este año una producción de un millón de quintales de arroz, pero es muy probable que esa meta tampoco se cumpla, según apreciaciones de los importadores de este grano básico. El gerente del Ihma sostiene que este año se dependerá de las importaciones tradicionales de arroz.
Kenneth L. Hoadley, rector de la Escuela Agrícola Panamericana de El Zamorano, explica que una serie de factores disparan el alza al precio de los alimentos agrícolas, ya sean producidos en el ámbito local o importados. Entre los principales aspectos se encuentra el incremento del ingreso económico en países emergentes como China, India y Brasil. El consumo promedio de carne registrado entre los 1,313 millones de chinos oscila entre 20 y 50 kilos durante el período comprendido entre 1985 y 2007. Eso quiere decir que cada habitante elevó el consumo de granos en 90 kilos, gracias a un alza en sus ingresos económicos de un 9 por ciento.