Mientras que los precios de los alimentos se mantienen estables en el mercado -según el Banco Central de Honduras (BCH) las variaciones interanuales y acumulada de que se quita la exoneración del impuesto a algún producto, el comerciante y el productor no se van a quedar cargado con ese 12%, sino que se carga al precio de venta del producto, y quien tienen que pagarlo es el pueblo consumidor”, comentó Interiano.
A la expectativa
Los comeciantes aseguran que a la fecha los precios mantienen una fluctuación normal y en muchos casos siguen estables, pero los rumores que llevan a especular con los precios se mantienen en el aire.
“He escuchado los comentarios de que pondrán impuestos, pero los proveedores no nos han dicho nada todavía”, comentó Dunia Carvajal, vendedora de productos lácteos en un mercado sampedrano.
En otros casos se mantiene un nervioso optimismo respecto a la situación. “Supuestamente los alimentos habían quedado fuera del cobro del 12% (del ISV); los precios están normales, pero yo creo que si le quieren subir tienen que tener autorización primero”, señaló René Cruz, propietario de una carnicería.
Por su lado, Antonio Domínguez, comerciante de verduras y otros alimentos, dijo que al parecer “las panaderías quieren cobrar impuesto, y si así como estamos al pan se le gana muy poco, peor con el impuesto”.
Consumidores
Los consumidores, a través de las redes sociales, expresaron su malestar: “Un sueldo no ajusta ni para comida y menos para pasajes”, comentó Marcia Rubio a través de Facebook, mientras que Carmen Suazo expresó que “es increíble el costo tan elevado de la canasta básica, lo peor de todo es que no han terminado de decir que le han aumentado a los precios y ya las pulperías con anticipación lo hacen”. Gregory Brizuela, otro internauta, observó que “le suben a las cosas y aparte hay muchas pulperías y vendedores que aunque las cosas bajen, siguen dando caro”. Con un toque de ironía, Ángel Ramos dijo con relación a los precios que “se mantienen...pero fuera del alcance de los ciudadanos”.
Resumiendo el sentir de la población, Interiano concluye que “tanto por la inflación como por la devaluación diaria que tenemos, ya no ajusta el dinero a los asalariados como para que vengan a poner más impuestos”.