Guiados por el olfato goleador del gerente de un banco, el Mirandés se encuentra en las semifinales de la Copa del Rey para el asombro de propios y extraños de un fútbol español monopolizado por un par de clubes millonarios.
El modesto club, que hoy se mide al Athletic de Bilbao, también ha levantado el ánimo de una localidad que atraviesa apuros financieros en España.
El club se encuentra en la localidad norteña industrial de Miranda de Ebro, de 40,000 habitantes y golpeada por un desempleo elevado al igual que al resto de España debido a la persistente recesión.
Mucho del crédito corresponde al desempeño de su mediocampista Pablo Infante, quien trabaja de día en un banco y es futbolista de noche.
“Es un momento histórico y tenemos que afrontarlo de la mejor manera posible”, expresó Infante a la AP en Segovia.
“Somos jugadores de Segunda B, somos gente muy humilde y no estamos acostumbrados a esta atención mediática, pero intentamos hacer lo mejor posible”, apuntó.
El mediocampista quizá sea el único directivo bancario popular en España en estos momentos de dificultades económicas.
Infante, de 31 años y gerente del banco Caja Círculo, ha impresionado con su juego, su técnica y su actitud de jugador de primera división.
“Está contento, tiene su familia allá y creo que si fuera más joven le apetecería la posibilidad de firmar con un equipo de más alto nivel, pero creo que él ve el fútbol como un hobby”, dijo el aficionado Miguel Ángel Martínez.
Cualquiera que sea el resultado de la semifinal, Miranda de Ebro ha disfrutado la experiencia.