Al árbitro internacional mexicano, Roberto García Orozco, no se le puede reprochar nada sobre la derrota de la Selección Nacional de Honduras 0-2 frente al representativo de Turquía en partido amistoso.
Ambos equipos realizaron un amistoso ayer en el estadio RFK, de esta ciudad, que sirvió al representativo hondureño como preparación para el Mundial de Brasil, que inicia el próximo 12 de junio.
Si bien el partido por tratarse de un amistoso, fue de “guante blanco” y las dos escuadras cooperaron para que el juez y sus líneas sacaran un excelente trabajo, el mexicano aportó su experiencia y no se dejó sorprender en las jugadas rápidas y que causaban dudas.
Fue impresionante la condición física del tocapitos, puesto que en todo momento estuvo muy cerca de las jugadas, por lo que nadie lo pudo sorprender alegando lo contrario en algunas ocasiones que los jugadores de uno u otro equipo pedían faltas o supuestas faltas a su favor. También sus líneas estuvieron muy concentrados cuando la pelota abandonaba la cancha y todas sus decisiones fueron acertadas.
A García Orozco los jugadores catrachos lo quisieron sorprender cuando en el primer tiempo, el carrilero derecho de la Bicolor, Bryan Beckeles, se fue al ataque y logró sacar un disparo frente al área que le fue a impactar en el rostro al atacante turco Mustafa Pektemek, que inmediatamente se puso su mano en el rostro, y los catrachos pedían penal, que acertadamente no les fue concedido por el juez.
Orozco también dio el tiempo prudencial en los descuentos al término de cada tiempo. Hizo todo lo posible por sacar un partido limpio, pero no podía dejar pasar una falta que ameritaba amarilla al defensa central hondureño Osman Chávez, que entró en esta etapa.