Para frenar al astro de Brasil Neymar hay que, literalmente, agarrarlo y tirarlo. Ayer estuvo imparable en la práctica. Hoy se mide con la zaga de Honduras.
Al finalizar la práctica de Brasil, se le comentaba al gerente de esa selección, Alex Sánchez, que Honduras tiene su fortaleza en la portería. José Mendoza cuenta con un ángel. “¿Ah sí? Pues en Brasil hay demonios”, bromeó y luego se tiró una carcajada dejando a un lado su cigarro.
Pato, Hulk, Thiago, Damián, Ganso. La verdad es que el rival de Honduras de este día tiene tantas estrellas que a veces ni sabes para dónde vas a voltear a ver. Pero el que hace piruetas con el balón durante el colectivo se gana todas las miradas. Es el del pelo raro, el de las fintas, el que se divierte, para él estos no son cuartos de final, es una auténtica fiesta.
Antes de ingresar a la cancha de entrenamiento en la Universidad de Newcastle, Neymar posa para las cámaras. Las entrevistas estaban prohibidas, es que todos quieren hablar con él. Se amarra una vincha para que su larga cabellera no le moleste. Estaba a punto de jugar un colectivo. Se trata de una partidito que disputan los titulares ante los suplentes, lo hacen antes de cada partido oficial.
El equipo ganador gana cierta apuesta y al final del encuentro se toman una foto para celebrar su victoria. Era el único en la práctica con buzo, cadena con las siglas NYR y tacos amarillos fosforescentes.
Es un astro mucho más laborioso que lo que se puede observar por la televisión. Juega para Brasil y Brasil juega para él. Durante la práctica dio muchos pases a gol a sus cómplices de hoy: Pato y Hulk.
Una para ti y otra para mí. Corre, corre, y corre. Se cambia de perfil con Pato, a la derecha, al centro y luego a la izquierda. Literalmente lo agarraban los zagueros suplentes para poder detenerlo. Aunque hay una fórmula para hacerlo sin recibir papeleta amarilla.
Una buena marca por zonas, le van dos ya que no es un jugador corpulento. Ah, que rezar para que no haga un sombrerito o pase el balón por el centro de un bombazo. Pero no se confíen de Neymar ni cuando ha caído al suelo, ya que en varias ocasiones seguía buscando el balón aún sin ventaja.
Es como una turbina que nunca se apaga. Pase y gol de Hulk. Finta, pase y gol de Pato. Este crack sirve el balón de mil maneras posibles. Y claro, tiene gol. Si le queda una no perdona, si sus disparos no van adentro del marco, el poste los detiene.
Lo más peligroso de Brasil son sus triangulaciones dentro del área. Es como estar viendo un show de malabaristas de circo.