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Messi, más goles que palabras

  • Actualizado: 26 diciembre 2012 /

En una temporada increíble, la “Pulga” batió todos los récords imaginables y va por más.

Lionel Messi dijo más goles que palabras en un año, lo que ya sería una marca increíble si pudiéramos mensurarla: contar cada una de las declaraciones que reprodujo la prensa, palabra por palabra, que fueron muy pocas, como ya se sabe, y mucho menos importante que los 91 goles que convirtió entre el Barcelona y la Selección, un número que por amplio margen le permite ostentar el cargo de máximo goleador de la historia en un año calendario.

Aunque, vamos a decirlo ahora, tampoco son importantes sus récords en términos de lo que representa Messi, el jugador que derribó todos los adjetivos porque todos ya fueron utilizados. Pero sus marcas, como escribió Santiago Solari días atrás en El País, son un recorrido por el pasado.

Nos encontramos con Gerard Müller, el alemán al que le arrebató el récord de goles en un año; con Michel Platini, el francés de los tres balones de oro, algo que Messi ya igualó y en enero podría superar, y también nos encontramos con Godfrey Chitalu, el jugador al que Zambia le adjudica 107 goles en un año, o sea, supuestamente una marca superior a la del rosarino. Messi hizo revisionismo histórico con sus goles. Fue un dominó hacia atrás. Pelé, Van Nistelrooy y Müller fueron cayendo con cada pieza de la Pulga.

Messi derribó estatuas que parecían inconmovibles a una velocidad crucero de 1,33 goles por partido. Aunque en algunos tramos acelere, como ante el Bayern Leverkusen, cuando marcó cinco de un saque.

En el año de sus récords, sin embargo, Messi tuvo la noticia más importante de su vida, el nacimiento de Thiago. Aunque, al cabo, se trata de un dato de su vida personal, fuera de la cancha, también es un signo de crecimiento y madurez. Y acaso ese sea el saldo más favorable del año: más allá de convertirse en un plusmarquista, Messi se convirtió en un jugador excepcional, que logra movimientos y goles de una gran belleza, que en el 95% de las veces sirven al triunfo del Barcelona, el equipo fantástico.

El Messi padre, además, vio cómo el padre del mejor equipo de la historia, su equipo, se alejaba de casa. Pero no se inmutó. Ante el Espanyol, despidió a Pep Guardiola con cuatro goles, que es como homenajean a los seres queridos las grandes estrellas. El Barcelona, de todos modos, no dejó de ser el Barcelona. Y en eso tuvo demasiado que ver Messi, que llegó a hacer seis dobletes consecutivos –¡seis!– en los últimos dos meses.