Tocoa, Colón, Honduras.

No fue el mejor arbitraje, pero tampoco influyó en el marcador. Hubo algunos fallos de apreciación y faltas que debieron haber sido castigadas con tarjetas, más que con una amonestación verbal.

Eso se le podría cuestionar a Melvin Matamoros, árbitro principal de la final entre Real Sociedad y Real España disputada ayer por la tarde en el estadio Francisco Martínez de esta ciudad.

En el partido que terminó 2-0 a favor del conjunto aceitero, pero que ganó el Real España 3-1 en penales, los auxiliares de Matamoros fueron Óscar Velásquez y Omar Leiva, quienes también hicieron un trabajo aceptable.

Por ser una final y con todo lo que estaba en juego, más la cancha mojada que no estaba en las mejores condiciones, no era un choque fácil de manejar, por lo que Matamoros tuvo que sacar toda su experiencia para no verse sorprendido por los jugadores.