El brasileño Kaká, jugador del Real Madrid, afirmó que está “bien” y que “siempre” dejó “claro que le molestaba un poco” la rodilla izquierda, en la que sufre una lesión de la que fue operado ayer y que lo mantendrá sin jugar de tres a cuatro meses.
Ricardo Izecson dos Santos dejó ayer la Clínica Monica de Amberes para retornar a Madrid, donde tendrá su rehabilitación, y declaró: “Todo bien; ahora hay que tener paciencia” para la recuperación en España.
Kaká, ante las críticas acerca de que pudo ocultar su lesión, recalcó que “siempre dejé claro que molestaba un poco”, si bien apuntó que “tenía molestias ya, pero no sabía que era tan importante”.
También intentó aclarar que “siempre traté la pubalgia” que sufrió durante buena parte de la temporada pasada, y que “no sabía que era tan grave” el problema de su rodilla izquierda, en la que a la lesión de menisco se unió un deterioro del cartílago.
“Ha sido muy triste, ha sido difícil, porque al principio era algo sólo del menisco. Cuando se vio que era el cartílago que no estaba bien, fue una sorpresa para mí”, añadió el internacional brasileño.
“Hice los exámenes, nos sentamos todos y se decidió que era mejor operar”, explicó el jugador, que fue sometido a una artroscopia por el conocido médico Marc Martens, especializado en articulaciones y uno de los más famosos del mundo deportivo.
El jugador, que ha estado acompañado por su padre y su esposa, salió de la clínica caminando por su propio pie, aunque ayudado por muletas, y apareció sonriente y con aparente buen ánimo antes de subir a un vehículo con destino al aeropuerto de Bruselas, donde tomaría un avión privado con destino a Madrid.
Kaká añadió que el doctor Martens tuvo un trato “muy especial” con él y le aseguró que quiere “que esté bien, que esté feliz, para ser un jugador de alto nivel”.
El galeno señaló: “Forzó muchísimo (las cosas) contra Holanda y Chile. Me reconoció que sentía mucho dolor. Podría haberse acabado su carrera”.