En la distancia corta, lejos de la perspectiva aérea que dan escenarios celestiales como Wimbledon y Roland Garros, el número uno del tenis mundial es, ante todo, una persona creíble. En todo lo que hace, Rafael Nadal incorpora veracidad. Quizá por eso, el héroe es aún más héroe.
Tras presentar un contrato de imagen con el Govern de Illes Balears, destinado esencialmente al turismo alemán y anglosajón, Rafa Nadal alzó su copa de Nochebuena para los lectores de AS. No usa corbata, ni aún en los despachos más encopetados. Le dices que ahí tiene una de Giorgio Armani, y no, no: 'Pero si yo soy un chico joven de 22 años, qué hago yo con corbata. Eso sí, dadme la copa de cava, y vamos a brindar por todos, por este año 2008 que se va, que ha sido inolvidable, el mejor de mi carrera ...'.
'¿Cuáles son tus deseos para 2009?'
Los deseos son salud y ser feliz. Esos mismos son mis deseos para todos en 2009. Quiero seguir disfrutando de mi trabajo tanto como lo he hecho en 2008. Y para eso, para seguir disfrutando, la salud es algo básico'.
Han desaparecido las molestias en la pierna que alejaron a Nadal de la competición (Shanghai, Copa Davis) en el último tramo de la temporada 2008. 'Está todo bien, estamos entrenando bien... El día 31 ya me meto en un avión para ir a la exhibición de Abu Dhabi, donde estrenaremos el Año Nuevo. Después, a Doha, Qatar, para el primer torneo de la temporada. No hay un objetivo concreto, pero está claro que la primera parte de la temporada será clave para mantener el número uno. Entre los torneos que hay entre Doha y Miami, hasta marzo, quiero sumar 2.000 puntos, para, al terminar esos meses, salir de Miami como número uno'.
La normalidad.
Un grave inconveniente de héroes tan creíbles es que sus maravillosas hazañas acaban convirtiéndose en cosa normal. Ni todos los días se toma Breda, ni todos los días se pintan Las Meninas, ni todos los días se puede descubrir la teología de la pintura.
Pero Velázquez hacía todo eso. Y tan campante: del mismo modo en que, durante 2008, Rafael Nadal ha subido y llamado a las puertas del cielo en Roland Garros, Wimbledon, los Juegos Olímpicos de Pekín, y en Las Ventas, en la decisiva semifinal de esa Copa Davis que después se conquistó en Argentina.
Para Rafael Nadal, en 2008, la gloria ha sido un hábito. El número uno reflexiona...
'Han sido cuatro años a un nivel muy alto, y eso hace que desde afuera, las cosas se puedan ver de una manera que no es. Se puede llegar a pensar incluso que, si gano otra vez Roland Garros, sería una cosa normal. Y sería la quinta vez que lo hiciera, así que.... yo creo que hay que ser conscientes de la dificultad de las cosas. Para después, cuando lleguen esos momentos difíciles que siempre acaban llegando, afrontarlos con calma, confianza e ilusión'.
¿Será posible en 2009 recuperar esas hermosas memorias del 2008?
Ha sido inolvidable, eso lo tengo muy claro. Y no fue fácil. También hubo que luchar para superar momentos muy difíciles. La idea es no cambiar lo que ha salido bien y prepararlo todo lo mejor posible, para conseguir terminar la temporada bien y sin lesiones.