Si el gol de Carlos Will Mejía define la final, entonces el título del Marathón vale por dos. Joyas de esa estirpe sólo se ven en los mundiales. 'Ese tanto salió del baúl de los recuerdos', dijo anoche la figura Carlos Will Mejía en tono emocionado, tras anotar la diana que les dio el triunfo a los verdolagas del Marathón ante el Real España, en el primer partido de la final del fútbol hondureño, disputada en el estadio Olímpico ante más de 13 mil aficionados.
Gol de factura
Aunque está lesionado, el atacante se sacrificó en el terreno de juego. Hizo lo imposible por rebasar las marcas; aunque algunas veces no lo consiguió, su perseverancia lo hizo convertir un gol de enorme factura: al minuto 58 se encontró con un regalo del zaguero central españolista Elder Valladares y con una finta se quitó dos marcas y de pierna zurda, que dicho sea de paso no es la que mejor maneja, envió un toque preciso de alta escuela.
La pelota se inscrustó en el ángulo superior derecho del golero españolista Marcelo Macías, que vio desde el otro palo cómo el balón besaba las redes, sin poder hacer nada por evitarlo.
Carlos Will, aunque por primera vez es partícipe de una gran final, se mostró en el terreno como los grandes. En ningún momento se amilanó e hizo el juego al que nos tiene acostumbrados.
Al salir del campo, como se veía venir, fue ovacionado por la multitud verdolaga, que con ello le agradecía su felicidad por haber salido victoriosos en este primer encuentro, poniéndolos a merced de celebrar su séptima copa con el Monstruo.
'Gracias a Dios pude empalmar bien la pelota, vi el ángulo y la coloqué donde puse la mirada. En el área es donde uno como delantero tiene que ser frío. Rematé con más técnica que fuerza. Con el triunfo tenemos la ventaja, pero ahora tenemos que definir esto en el estadio Morazán', mencionó el atacante verdolaga quien llegó esta temporada procedente del Platense.