05/12/2025
06:56 PM

El número 12, otra vez el mejor

Los aficionados hondureños volvieron a entregársele al equipo nacional apoyando de principio a fin en el estadio Ellis Park. Se rompieron la garganta con el “Honduras, Honduras” que les salía del alma.

Como en Nelspruit, otra vez el estadio vestido de rojo, no había que rajarse, había que gritar por el país, por los que no estaban, por la bandera azul y blanco rociada por el frío, porque están en el Mundial. Ni siquiera Manolo, el del Bombo, los intimida.

Como en el Mbombela, se rompieron la garganta con el “Honduras, Honduras” que les salía del alma y cuando el equipo salió a calentar contagiaron a los sudafricanos con su fervor.

Ya se sabe que a miles de kilómetros de la tierra sublime el himno es la máxima explosión de nacionalismo, por eso el “Tu Bandera” se cantó a rabiar.

El corazón latía rápido en cada ataque español. Era tan fácil para los de Del Bosque plantarse cerca de Noel que les tocó sufrir y sufrir. A medida pasaban los minutos se aferraban, únicamente, a que La Roja fallara una y otra vez.

Llegó el primero de Villa y la ilusión se diluía como el humo que les salía de la boca. Se perdía en cada pelota mal jugada, en el ritmo infernal de ellos, en el tiki taka que patentó esta Roja sedienta de títulos en la Eurocopa pasada, en la pelota que le hervía a los nuestros los pocos segundos que la tenían.

Al comenzar el segundo tiempo renacieron las esperanzas. Dos puntas, un poco más de posesión de balón, una mejor actitud. Pero llegó una contra, la maestría de Xavi y el remate de Villa. Ahí murió el sueño.

Los ruegos, ahora, eran para que no hubiese goleada. Gracias a Dios no la hubo. Se fueron a casa resignados, con frío y con la esperanza de que en Bloemfontein, por lo menos, tengan la dicha de gritar un gol.