Lance Armstrong reconoció que existen ciertas tensiones en el equipo Astana, luego de insinuar que puede ser el competidor más fuerte este año en el Tour de Francia, que tuvo descanso ayer y sigue hoy.
Al tiempo que la carrera ingresa a sus pruebas más exigentes, el estadounidense de 37 años decidió poner la presión en los hombros de su compañero y rival Alberto Contador y demostrar que tiene el control aunque es superado por el español por fracciones de segundo en la clasificación general.
Luego de la novena etapa del domingo en los Pirineos, el estadounidense va en el tercer sitio, que es una muy buena posición para un ciclista que regresa a las competencias de un retiro de casi cuatro años. Pero el siete veces campeón del Tour quiere más y ha preparado una cita con el segundo lugar, Contador, en los Alpes.
“No habrá muchos cambios hasta Verbier”, dijo Armstrong en referencia a la etapa 15, un trayecto extenuante de 207 kilómetros (128.9 millas) entre Pontarlier y Verbier, Suiza. “Tendremos allí más momentos para ver quién es verdaderamente el más fuerte”.
Pese a que perdió 21 segundos ante Contador en la primera meta de montaña el viernes en el centro de esquí de Arcalis en Andorra, Armstrong parece convencido de que puede vencer a su compañero del equipo Astana en busca de su octavo triunfo en el Tour de Francia.
El estadounidense, que ha revisado meticulosamente las etapas alpinas, incluso afirmó que él decidió permitir que Contador avanzara para favorecer los intereses del equipo cuando el español se lanzó a fondo en Arcalis.
“Yo no diría que pude haber seguido fácilmente, porque fue un ataque impresionante”, dijo Armstrong.