09/01/2026
10:29 AM

Alemania causó estragos en Brasil

La Mannschaft volvió a la cima, deprimió a Brasil y dejó sin gloria a Lionel Messi, todo en un solo Mundial de fútbol.

Río de Janeiro, Brasil.

Veinticuatro años después, la selección alemana volvió a alzar un título mundial y, con su victoria en la final sobre Argentina (1-0), alcanzó la cima en Maracaná, adonde culminó una trayectoria que le ha llevado a convertirse en la primera selección europea que conquista la Copa del Mundo en América.

El conjunto alemán de Joachim Löw fue el justo vencedor de un torneo en el que protagonizó muchos de los momentos más recordados y algunos para la historia, como la tremenda paliza endosada a los anfitriones en semifinales (1-7).

Alemania quiso llevar siempre la iniciativa, con un fútbol de toque que le permitió marcar 18 goles en siete partidos -un tanto cada 38 minutos casi el doble que el promedio del torneo- y un grupo de jugadores que ya están entre los mejores del mundo, como el meta Manuel Neuer, Toni Kroos -fichado durante el Mundial por el Real Madrid- o Thomas Müller.

La opción mantenida por Löw durante los últimos ocho años se ha visto finalmente recompensada en una Copa del Mundo que deja malherido a Lionel Messi y deprimido al fútbol brasileño.

Messi encarna -sin duda- la cara de la derrota, porque había asumido que este debía ser su mundial.

A Messi se le exigió emular a Diego Maradona y aceptó el reto. Cargó sobre su espalda con la responsabilidad de devolver a Argentina a lo más alto, la guio durante una buena primera fase; pero pareció quedarse sin gas desde cuartos, cuando del conjunto de Alejandro Sabella tuvo que recurrir a la casta de Javier Mascherano y a las manos de Sergio Romero para alcanza la final. En el partido de su vida, Messi no fue el jugador determinante que se esperaba. Por eso, no encontró consuelo ni con la proclamación -discutida- de mejor jugador del Mundial.

Brasil, mientras tanto, ha visto removidos sus cimientos. El Mineirazo, la humillante derrota que sufrió en semifinales frente a los alemanes, fue una bofetada en la cara de un país que vivía con el sueño del hexacampeonato sin unas bases sólidas que lo sostuviesen.

El plan de Luiz Felipe Scolari dependía de mantener un alto grado de excitación, conformar un equipo sólido defensivamente y entregar a Neymar la responsabilidad del ataque.

Sin más estrellas que Neymar, el pentacampeao fue escondiendo sus carencias hasta que la lesión de Neymar lo dejó desnudo, sin más recursos que la exaltación patriótica frente a lo que Scolari quiso presentar como un ataque de la Fifa a las aspiraciones de 200 millones de seguidores brasileños. Algo que al final no fue así y que no justificó las derrotas contra Alemania y Holanda.