Una de las preguntas más importantes que debe hacerse todo ser humano es, ¿qué capacidades, dones o habilidades tengo escondidos que todavía no he descubierto?
La sana competencia, entonces, nos invita a tener la humildad de admirar el talento ajeno, a aprender de quienes nos superan y a celebrar los logros de los demás sin necesariamente tener que demeritar...