Cómo saber si vives un “amor destructivo”

Experto reconoce ocho estilos afectivos que considera lesivos y peligrosos para el bienestar emocional de las personas.

Si amar te duele quizá estés involucrado en una relación destructiva, las cuales cada vez son más comunes; de hecho, se calcula que entre 20 y 30 por ciento de la población tiene un vínculo de esta naturaleza.

Estas relaciones son sumamente dañinas y pueden provocar ansiedad y depresión. Eso sin contar que la persona inmersa en esta situación deja de ser ella misma y actúa en función de su pareja y de las necesidades de esta, lo que origina un deterioro de las potencialidades del individuo en todos los ámbitos en los que se desenvuelve, advierte Raquel Liberman, psicoterapeuta del Instituto Mexicano de la Pareja.

De acuerdo con el psicólogo Walter Riso, autor de Amores Peligrosos (Editorial Norma), los estilos afectivos disfuncionales desgastan al otro, le quitan su energía vital, lo acaban lentamente, lo confunden, lo hacen sentir irracionalmente culpable o lo hacen creer que sufrir por amor es un hecho normal y generalizado.

Liberman explica que estas relaciones son siempre complementarias, es decir, existe un fuerte porque hay un débil. Se enganchan.”Hay quienes tienen parejas persecutorias, controladoras e impositivas y aún así continúan con la relación. La responsabilidad es de dos, es compartida”, señala.

Amor disfuncional

Riso, profesor de terapia cognitiva en diversas facultades de Psicología en Latinoamérica, reconoce ocho estilos afectivos que considera lesivos y peligrosos para el bienestar emocional de las personas.

Se tratan de los amores hostigante (estilo histriónico-teatral), desconfiado (paranoico-vigilante), subversivo (pasivo-agresivo), egoísta (narcisista-egocéntrico), perfeccionista (obsesivo-compulsivo), violento (antisocial-pendenciero), desvinculado o indiferente (esquizoide-ermitaño) y caótico (limítrofe-inestable).

Jael Alatriste, psicoterapeuta del Instituto en Investigación en Psicología Clínica y Social, precisa que también existe el amor psicosomático. “Uno de los miembros de la pareja siempre está enfermo y el otro a cargo de su cuidado”, indica.

Para Riso reconocer estas maneras de amar, a las que califica de insoportables y agotadoras, permitirá a las personas evitarlas si aún no se han enganchado en ellas, o enfrentarlas sí ya están involucrados.

En su libro, el psicólogo explica que la persona histriónica-teatral entabla relaciones que al principio están impregnadas de un enamoramiento frenético y fuera de control, y después, suelen terminar de manera drástica y tormentosa.

Advierte que el amor desconfiado pone a la pareja bajo sospecha y lo obliga a presentar pruebas que muestren su fidelidad y lealtad.

”Estar vinculado a una persona pasivo-agresiva es tener un movimiento de resistencia civil en casa: sabotaje, insurrección, lentitud desesperante, incumplimiento de los compromisos e indolencia, todo junto e impredecible”, indica.Los narcisistas se consideran a sí mismos especiales y únicos, describe en su libro, y perciben a los demás como inferiores.

Riso alerta que nada satisface a un obsesivo-compulsivo. “La carga del perfeccionismo hace que la relación se vuelva cada vez más solemne, amargada y formal, ya que la espontaneidad y frescura serán vistas como una falta de autocontrol de su pareja. El estilo obsesivo controla, organiza, establece reglas, ordena y sistematiza todo a su paso, pareja e hijos incluidos”.

Aclara que los antisociales son individuos que tienden a violar las normas sociales. “Son extremadamente impulsivos, irresponsables y, con frecuencia, presentan comportamientos fraudulentos e ilegales”.

El psicólogo señala que en los esquizoides no hay seducción, expresiones cariñosas o acompañamiento. “Únicamente hay vacío afectivo”.La persona limítrofe, por su parte, es impulsiva, emocionalmente inestable, paradójica, caprichosa, insegura, autodestructiva y con tendencia a crear adicciones.

Terapia

Para Alatriste un signo de alarma de que la relación es destructiva son las discusiones continuas. Mientras que Riso indica que un vínculo afectivo disfuncional es el que amenaza los valores esenciales de la persona.

Liberman y Alatriste coinciden en que, ante los focos rojos, las parejas deben buscar ayuda profesional y optar por una terapia. La primera comenta que para establecer una relación sana es necesario respetar el contrato de pareja que se entabla al iniciar la relación. Si este se renueva cada cinco años, el vínculo será más saludable.

El paranoico es celoso y controlador.

Cómo reconocerlos

Walter Riso presenta las siguientes características de las personas con las personalidades que pueden llevarlo a un vínculo destructivo:

Histriónico-Son llamativas. -Siempre están pendientes de decir lo que el otro espera escuchar o lo adulan exageradamente. No conocen la discreción. Para ellos seducción y cama no van ligados necesariamente, lo cual no quita que el acto pueda consumarse. Es muy probable que existan roces, toques de mano, acercamientos y preguntas muy directas que harán que el otro se ponga a la defensiva o se asombre sin saber qué hacer.

Paranoico-Se niega a responder a preguntas relacionadas con su vida personal. Trata de mantener una relación afectivamente distante para que no lo descubran. Intenta averiguar mucho sobre la vida pasada del otro, buscando indicadores sospechosos. Está pendiente de la actitud que asuma el otro ante otras personas del sexo opuesto para evaluar si es fiel o no. Es celoso y controlador.

Pasivo-Propone más de lo que hace. Es especialmente incumplido.-Pide favores, pero no los hace.No le gusta que el otro sea quien maneje la situación, pero tampoco lo hará él o ella. Sus apreciaciones sobre determinadas personas o situaciones podrán ser muy duras, destructivas o negativas.

Narcisista-Las conversaciones las canaliza sobre su propia persona.-Cuando se le contradice no puede disimular su desconcierto e incomodidad. Exhibirá las marcas cada vez que pueda: ropa, reloj, zapatos. Nunca dirá: “no sé”. Se le escapa el trato inadecuado, brusco o descortés hacia otras persona.

Obsesivo -Está pendiente de los errores que comete el otro. Su atención está focalizada en los detalles y perderá de vista la totalidad de los hechos. No soporta que las cosas no estén en su sitio como deberían. Se hará cargo de todo, le recomienda a la pareja qué hacer y toma el liderazgo. Es una persona totalmente organizada y sumisa frente a la autoridad.

Antisocial-No es capaz de ponerle freno a la diversión y a las emociones placenteras. Busca compartir actividades extremas e involucrar al otro en sus juegos. Intenta tener sexo apresuradamente y de un modo poco convencional. Muestra muy poco interés en lo que piensas y sientes. Es mentiroso y manipulador.

Esquizoide-Sus respuestas emocionales son planas y poco expresivas. No disfruta mucho de las relaciones íntimas. Siente que debes tomar la iniciativa en todo y casi siempre porque nada le produce entusiasmo. Es una persona solitaria con pocos amigos y una historia afectiva pobre. Sus metas y vida interior son pobres.

Limítrofe -Buscan sexo y experiencias fuertes. Son seductores y extravagantes. Muestran una emoción desbordada. Manifiestan un espíritu contestatario.-Son manipuladores.

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