Redacción. Reinterpretaciones de sus looks más icónicos, negro y blanco, femenino y masculino, fuerza y fragilidad... Conceptos que se cruzan con naturalidad en una colección que logra conjugar contrarios, eso fue lo que se apreció de esta colección que se convirtió en la estrella de la Semana de la Moda de Nueva York.
Transparencias y aplicaciones figuraron, haciendo de la silueta femenia su musa, realzando su máxima sensualidad.
Seda con aplicaciones y texturas caladas dejan entrever la silueta femenina.
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La primavera de Givenchy es bicolor, derrietiéndose con el blanco y negro.
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Las transparencias también figuraron en esta colección.
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