Familia y Hogar
Redacción.- Los nutricionistas sostienen que lo que se sube después de un festejo desenfrenado es conveniente bajarlo rápido. Si se lo va haciendo muy de a poco, nos terminamos acostumbrando a ese peso extra. Por eso lo mejor es empezar con la dieta y el ejercicio cuanto antes.
1-Toma mucha agua
Es habitual confundir hambre con sed, así que ante el primer síntoma de “inquietud” que te lleve a picotear frente a la heladera, elige un vaso de agua o té helado (sin azúcar) en pequeños sorbos. Lo ideal es beber 8 vasos diarios de líquido.
2. Consume más fibra
Los alimentos con fibra dan más saciedad y ayudan a comer menos. Al menos 5 porciones diarias de fruta y vegetales y reemplazar las harinas refinadas por las de grano entero.
3. No guardes las sobras
Lo que queda después del festejo puede ser una tentación latente . Quédate con los vegetales y las preparaciones con menos calorías. Pero aunque te cueste ¡no te quedes con salsas o dulces!
4. No te saltes comidas
Saltarse una comida pensando que va a ayudarte a bajar de peso es contraproducente, ya que llegarás a la que sigue con más hambre y menos posibilidad de controlar lo que comes.
5. Prepara tu plato con inteligencia
Estudios demostraron que el uso de vajilla más pequeña ayuda a comer menos y sentir más saciedad. Prueba utilizar un plato de postre en lugar del habitual, y que la mitad esté ocupada por verduras.
6. Muévete
Regresa al gimnasio lo antes posible, y privilegia la actividad aeróbica, por lo menos 30 minutos diarios.
7-Come despacio para comer menos
Entre cada bocado, deja el tenedor en la mesa y concéntrate en saborear la comida. Evita comer mientras miras televisión, ya que devorarás todo el plato casi sin darte cuenta.
8-Fíjate una meta realista
Después de haber comido el doble de las calorías permitidas durante el día de festejo, no es una buena idea someterse a un plan para bajar de peso muy riguroso e imposible de cumplir.
Date algún permiso, como un plato permitido por semana.
10. Deja notitas en el refrigerador
En la 'zona de conflicto', donde están las tentaciones, puedes dejar anotaciones que te pregunten si realmente vale la pena sumar tantas calorías por un antojo que puede ser pasajero.
1-Toma mucha agua
Es habitual confundir hambre con sed, así que ante el primer síntoma de “inquietud” que te lleve a picotear frente a la heladera, elige un vaso de agua o té helado (sin azúcar) en pequeños sorbos. Lo ideal es beber 8 vasos diarios de líquido.
2. Consume más fibra
Los alimentos con fibra dan más saciedad y ayudan a comer menos. Al menos 5 porciones diarias de fruta y vegetales y reemplazar las harinas refinadas por las de grano entero.
3. No guardes las sobras
Lo que queda después del festejo puede ser una tentación latente . Quédate con los vegetales y las preparaciones con menos calorías. Pero aunque te cueste ¡no te quedes con salsas o dulces!
4. No te saltes comidas
Saltarse una comida pensando que va a ayudarte a bajar de peso es contraproducente, ya que llegarás a la que sigue con más hambre y menos posibilidad de controlar lo que comes.
5. Prepara tu plato con inteligencia
Estudios demostraron que el uso de vajilla más pequeña ayuda a comer menos y sentir más saciedad. Prueba utilizar un plato de postre en lugar del habitual, y que la mitad esté ocupada por verduras.
6. Muévete
Regresa al gimnasio lo antes posible, y privilegia la actividad aeróbica, por lo menos 30 minutos diarios.
7-Come despacio para comer menos
Entre cada bocado, deja el tenedor en la mesa y concéntrate en saborear la comida. Evita comer mientras miras televisión, ya que devorarás todo el plato casi sin darte cuenta.
8-Fíjate una meta realista
Después de haber comido el doble de las calorías permitidas durante el día de festejo, no es una buena idea someterse a un plan para bajar de peso muy riguroso e imposible de cumplir.
Date algún permiso, como un plato permitido por semana.
10. Deja notitas en el refrigerador
En la 'zona de conflicto', donde están las tentaciones, puedes dejar anotaciones que te pregunten si realmente vale la pena sumar tantas calorías por un antojo que puede ser pasajero.