¿Eres o no adicta al amor?

Detrás de la infelicidad de muchas personas se encuentra la dependencia emocional

Hablamos de mujeres y hombres que para encontrarse bien necesitan sentirse seguros en pareja y, si esto no sucede, aunque tengan éxito profesional y social pueden llegar a presentar un estado de ansiedad, con sintomatología depresiva.

A quienes padecen dependencia emocional, ninguno de estos logros parece satisfacerles, puesto que no se encuentran a gusto consigo mismos.

La adicción al amor no necesariamente pertenece solo a las relaciones románticas o sexuales. Es posible que una persona se relacione como un adicto al amor con sus amigos, sus hijos o líderes religiosos.

Tras esta conducta, según explica la psicóloga Pilar Conde, se oculta una necesidad afectiva que nunca parece satisfecha y que se traduce en un miedo atroz a perder a la pareja sentimental. De ahí que se llegue a considerar este patrón de relaciones una especie de adicción amorosa.

El amor y la adicción, matiza la experta, no solo no son complementarios, sino que en su desarrollo práctico resultan nocivos para ambos miembros de la relación; pero, sobre todo, para la persona dependiente.

Esta vive en estado de alerta constante y el menor gesto o la palabra más inocente le hacen pensar en una ruptura. Cuando esta llega, finalmente, es tal el vacío, tan intenso, desproporcionado y exagerado que se llega a creer que ya nunca logrará ser feliz como ser individual y se tiende a buscar un sustituto que cubra esas necesidades afectivas que uno no consigue sentirse seguro por sí mismo.

La falta de autoestima es uno de los factores que pueden considerarse como detonadores de la “adicción al amor”. No nos valoramos a nosotros mismos, por lo que solo conseguimos sentirnos bien si vemos que otra persona muestra interés y preocupación por nosotros, reforzando la idea de que si no tenemos a nadie, no somos nada.

Este miedo a “estar solos” suele llevar a las personas con dependencia emocional a tener muchas relaciones, una detrás de otra. En ellas se busca, según la experta, el bienestar que no consigue con uno mismo. Por supuesto, la dependencia emocional se puede superar.

La clave es trabajar la aceptación e independencia propias. Desde el amor a uno mismo será siempre más sencillo encontrar un afecto auténtico por el otro.