Su alteza real, la princesa Charlene, parece estar sumamente feliz y no precisamente con su esposo, el príncipe Alberto de Mónaco.
La sudafricana fue sorprendida en una comprometedora situación con el millonario estadounidense Dennis Washington. Las fotos dicen mucho, ya que el lenguaje corporal de los dos no parece ser el de dos simples buenos amigos.
Dennis Washington, de 79 años, invitó a la princesa y otros amigos a una travesía de varios días por las costas de Córcega y Cerdeña a mediados de julio.
En su divertimento estival, la exnadadora olímpica luce de un magnífico humor, muy sonriente y bromista, una actitud muy distinta al tedio y el retraimiento que a veces exhibe cuando está con Alberto.
Dennis patrocina la fundación de la princesa que busca promover la natación entre los niños y por eso se hicieron amigos.
Las imágenes les hacen sentir que es una verdad a quienes insisten, desde antes de la boda en 2011, en que el matrimonio entre Alberto y Charlene es una fachada para mantener a flote la imagen del príncipe de un trono católico. Justo antes del enlace, medios franceses informaron que ella había intentado huir de Mónaco.