En menos de una semana, dos menores han sido ingresados en el hospital Materno Infantil luego de perder la mitad de sus manos a causa de la pólvora.
La primera víctima es Sonia Beatriz, de 9 años, originaria del departamento de Intibucá; ella fue sometida a una cirugía por más de cuatro horas para reconstruirle tres de sus cinco dedos.
Gerson Celín López, también de nueve años, es el segundo caso y fue internado tras haber sufrido una lesión en su mano derecha.
El pequeño, originario de la comunidad de Nahuanterique, en el departamento de La Paz, presenta dos dedos cercenados.
Según el relato del menor, mientras hacía un mandado se encontró un mortero que decidió llevarlo a su casa. Su papá le ordenó que lanzara el explosivo a la basura, pero el menor no obedeció y decidió esconderlo.
Dos horas más tarde escucharon el estallido y los gritos del menor, luego de que hiciera estallar el mortero con la ayuda de las brasas del fogón.