28/06/2022
10:09 AM

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“Compa, tengo que decirle algo; esto es una tragedia, la familia está muerta...”

Belin Hernández habló por última vez con sus padres un día antes de morir y les prometió que el 22 les enviaría una remesa para los estrenos y la comida de las fiestas decembrinas.

San Francisco de Yojoa.

Belin Humberto Hernández (37) y su amada Marleny Pinto (32), junto a su pequeña hija Breylin (16), migraron hace ocho años hacia Estados Unidos para florecer y durante un tiempo lograron su objetivo llenando de orgullo a su familia, sin embargo, el viernes en la madrugada una tragedia acabó con sus ilusiones para siempre.

La familia oriunda de Río Lindo, San Francisco de Yojoa, departamento de Cortés, se asentó en el condado de Moorhead, estado de Minnesota, y se dispusieron a trabajar en el rubro de la construcción con el objetivo de crear un patrimonio y darse un futuro mejor.

Mariela Pinto celebró en 2020 su cumpleaños 18 con sus tíos y su prima Breylin.

Dos años más tarde, del amor sólido entre la pareja de hondureños nació Mike Bradley (6) y cuatro años después de su llegada al país del norte Marbeli Hernández (4).Sus tres hijos estudiaban en una escuela local y como los dos últimos eran ciudadanos estadounidenses, el resto de la familia buscaba legalizarse y se avizoraba un desenlace positivo.

Belin Humberto, a quien sus familiares describieron como un padre ejemplar, un buen obrero y hombre de fe se congregaba en una iglesia evangélica local de Moorhead junto a su familia. Su disciplina y valores pronto lo hicieron ascender en la empresa constructora en la que trabajaba con unos norteamericanos y le iba muy bien.

Hace un año su hermano Elder Noé Hernández (31) tomó la difícil decisión de dejar en Honduras a su esposa Cintia y a sus hijos Elder (7) y Escarleth (1) y llegó a Estados Unidos para trabajar con su hermano Belin, soñaban con hacer grandes cosas en el rubro de la construcción de viviendas.

Elder Hernández cuando hablaba por videollamada con su hija de un año Escarleth.

Ahora sus hijos son huérfanos y su esposa viuda. Junto a ellos también vivía Mariela Pinto (19), sobrina de Marleny, quien tenía otros familiares en la Unión Americana, pero el aprecio que la joven tenía a sus tíos y primos la movió a vivir bajo el mismo techo sin imaginar que ese sería el lugar donde exhalarían todos el último aliento.

Tragedia

El día jueves, Eugenio Alberto Hernández (69) y Teodora Castillo (59), padres de Belin y Elder, hablaron por última vez con su familia de diversos temas entre risas y planes para el 2022.

A su padre, quien es sargento retirado de la Policía Nacional y exmiembro de la extinta Dirección Nacional de Investigación (DNI), Belin le prometió que mañana 22 de diciembre le enviaría una remesa para comprar los estrenos y víveres para las fiestas decembrinas, además de exteriorizarle su agradecimiento por sus años de formación y disciplina.

A su madre los hermanos le enviarían dinero para la operación de uno de sus tíos mayores llamado German Castillo. “Gracias por todo lo que me enseñó padre, a usar el nivel, a pegar un bloque. Aquí en Estados Unidos eso se respeta”, le dijo el joven en reiteradas ocasiones a su padre.

“Compa, tengo que decirle algo; esto es una tragedia, la familia está muerta...”

Don Eugenio Alberto, con sus cabellos cenizos y su piel curtida por el sol, también es un hombre de fe y en medio del dolor cree que volverá a ver a sus hijos, nuera y nietos.

“Me duele, lloro por ratos. Pero Dios me los dio y él me los quitó, no puedo contrariarme a la voluntad de Dios”, dijo.

El patriarca de la familia Hernández, quien también es un maestro de obra reconocido en la zona, recordó entre sonrisas cómo hizo posible la boda de Belin y Marleny.

“Mi hijo Belin hace muchos años me pidió ayuda para pedir la mano de mi nuera y le dije que no se preocupara por el dinero y pagué 27 mil para que se realizara la boda. Mi nuera me dijo, después se lo pagaremos un día, suegro. Ellos tenían el deseo de sacarnos papeles a mi esposa y a mí para ir a Estados Unidos”, recordó el sexagenario con la mirada perdida.

La familia es muy querida y los vecinos organizaron una colecta.

“Esto es duro, me siento destrozada, mis hijos, mi nuera, mis nietos. Ellos ya no están, mis nietos me decían por videollamada que un día vendrían a conocerme”, comentó entre sollozos doña Teodora.

El jueves pasado por la noche fue la última vez que oyeron la voz de sus hijos por teléfono y el viernes comenzó la preocupación porque Belin no se presentó al trabajo y ninguno contestaba llamadas.

El sábado un hermano de Marleny Pinto fue a verificar que pasaba en la casa y al llegar llamó a Nelson Hernández, uno de los hermanos de Elder y Belin.

Los padres de Belin y Elder están destrozados.

“Compa, tengo que decirle algo; esto es una tragedia, la familia está muerta, me dijo el cuñado y yo le respondí - no bromee así - y puso la videollamada y vi la escena de las patrullas y todo. Sentí una sensación horrible en el cuerpo, esto es doloroso, mis hermanos eran ejemplares, sin vicios y trabajadores”, comentó Nelson.

Las autoridades de Minnesota informaron en primera instancia que la familia murió asfixiada por monóxido de carbono proveniente del sistema de calefacción de la casa.

Solidaridad

Tras la confirmación del trágico fin, familiares, amigos y vecinos de Río Lindo organizaron desde ayer una colecta con botellones para recaudar fondos para la repatriación de los siete cuerpos.

Hasta ayer ni Migración de Honduras ni Cancillería de la república se habían puesto en contacto con la familia Hernández para ofrecerles ayuda para repatriar los cuerpos.

La familia Hernández, que viven en una humilde casa en Río Lindo, no tienen recursos para poder traer a sus familiares y ha dispuesto una cuenta de ahorro en lempiras en Banco Atlántida número 021220115956 para quienes deseen apoyarlos en esta dura situación. La cuenta bancaria está a nombre de Nelson Hernández, pariente de las víctimas.

Fotografías de niñez de Fabela y de Belin y también en la banda de guerra de Río Lindo.