El ascensorista Efraín Fúnez resbaló y murió cuando bajaba del ascensor que estaba trabado entre el tercer y cuarto piso del Hospital Materno Infantil.
El piso del ascensor quedó en la parte más alta de la tercera planta, casi pegado al techo y el resto en el cuarto piso.
Debajo del elevador estaba el espacio vacío por donde viaja la cabina del aparato. Por ahí cayó Fúnez hasta el sótano.
Desesperación
Fúnez quedó atrapado en la cabina junto a la cocinera Petrona Pagoada debido a un apagón de luz “accidental”, según autoridades de la Enee.
Cinco minutos después, el jefe de mantenimiento Gregorio Vásquez abrió la puerta para que las dos personas no se asfixiaran.
En el ascensor de la par también estaban atrapados una embarazada, un oncólogo y el otro ascensorista. Todos fueron evacuados sin problemas.
El ascensor en el que estaba Fúnez quedó más cerca del techo del tercer piso, pero al ver la puerta abierta, Fúnez sacó una silla y bajó de espaldas para colocar los pies sobre el asiento. La silla no resistió y se deslizó por el hueco situado debajo de la cabina, Fúnez se fue de bruces y cayó al sótano.
El jefe de mantenimiento culpó a la Enee del accidente porque fue un apagón de 15 minutos. “Los ascensores no tienen ventilación ni luz. La gente no habla porque no quiere o porque tiene miedo”, denunció la ascensorista Irma Pavón.
El director del Hospital Escuela, Oslin Vásquez, dijo que los ascensores están bien y todo se debió a la falla de energía.