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Honduras saca a los militares a las calles pero sigue la violencia criminal

  • Actualizado: 13 febrero 2013 /

Sólo en los primeros tres días de la 'Operación Libertad' ingresaron 13 cadáveres a la morgue.

En una de las principales vías de acceso a Tegucigalpa, un militar, junto a un vehículo blindado con un cañón de 50 mm, obliga a los conductores a detenerse: es uno de los tantos retenes de registro levantados en la capital de Honduras y en San Pedro Sula, en la llamada 'Operación Libertad' contra la violencia criminal.

Entrada la noche, en el retén de la salida este de Tegucigalpa, carretera a Valle de Ángeles, cuatro soldados, linterna en mano, hacen bajar de un Sedán gris al conductor y a su pareja, para inspeccionar el vehículo de cabo a rabo, en todos sus depósitos, bajo los asientos y en el baúl.

'Yo prefiero los operativos; uno se siente más seguro', comenta a la AFP la mujer, durante la revisión. 'Por supuesto, tal vez así se compone esto', añade el hombre, quien espera con calma, aunque ninguno de lo dos quiso dar su nombre.

Tras darles la orden de continuar, el capitán que dirige al grupo de 26 militares desplegados en el retén justifica su labor: 'La gente está contenta; nos expresan que se sienten más seguros desde que comenzó el operativo', dice a la AFP, sin revelar su identidad.

Operación Libertad

En una ofensiva contra el crimen organizado, el gobierno de Porfirio Lobo envió, en refuerzo de la Policía, a unos 1.500 militares a las calles de los barrios más conflictivos de Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes de Honduras y las más violentas del mundo por la acción del narcotráfico, las pandillas y la delincuencia común.

En otro sector de la ciudad, al oeste, en Las Ayestas, contingentes de la policía hicieron replegarse a miembros de las pandillas Mara Salvatrucha y Mara 18, que habían impuesto un 'toque de queda' a los vecinos, obligándolos a cerrar sus casas y negocios apenas caía la noche.

En la calle principal de Las Ayestas, ocho policías montaron un retén. Grupos de seis agentes recorren en patrullas las calles empinadas de esa colonia enclavada en una ladera, de viviendas con ventanas de barrotes de hierro, techos de zinc y a medio pintar.

Imparable violencia

Pero la ola de muertes violentas no para. Sólo en los primeros tres días de la 'Operación Libertad' ingresaron 13 cadáveres a la morgue.

La noche del martes, pandilleros mataron a tiros a un hombre de 67 años y a su hija de 24 en el sureste de Tegucigalpa. En la tarde, encapuchados habían ultimado a un joven de 24 en un barrio del otro extremo de la ciudad.

'Esos operativos a lo que están contribuyendo es a militarizar de nuevo la sociedad pero ¿resultados de que disminuyan los crímenes? No se ven', expresó a la AFP el procurador de Derechos Humanos, Leonel Casco. 'A los carros de lujo donde van los narcotraficantes no los detienen', se quejó.

Honduras figura como el país sin conflicto bélico más violento del mundo en el informe de 2012 de las Naciones Unidas sobre crimen, con una tasa de homicidios de 92 por cada 100.000 habitantes, diez veces la mundial.

'Es tiempo de que cambien de estrategia, no son suficientes los patrullajes', advirtió la rectora de la Universidad Nacional y fundadora del Observatorio de la Violencia, Julieta Castellanos, a quien unos policías le mataron a un hijo y a un amigo de éste en un retén, hace más de un año.

Justamente por ese caso se descubrió que en la propia Policía había agentes que integraban bandas de narcotraficantes, de sicarios, roba carros y extorsionadores, tras lo que empezó una lenta depuración de la institución, de 14.500 miembros.

En este empobrecido país centroamericano, que en 2009 sufrió un golpe de Estado y donde los militares desaparecieron a unos 200 civiles en la época de la Guerra Fría, la participación del Ejército en seguridad ciudadana -a la que recurre el gobierno por temporadas- genera temores entre los activistas humanitarios.

'La experiencia nos dice que la salida de los militares a la calles no ha hecho disminuir la tasa de homicidios. El Ejercito está formado para otra cosa, en la defensa de la soberanía, no en combate de la criminalidad', afirmó a la AFP la directora del Observatorio, Migdania Ayestas.