“Papá, no lo vi venir, me explotó en la cara”: joven herido por artefacto explosivo

Un artefacto explosivo desfiguró el rostro del joven Wilson José Berríos, quien se encontraba en la inauguración de la Villa Navideña en Choluteca.La Policía asegura que inició investigaciones del caso.

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Desde el hospital del sur fue llevado al Hospital Escuela en la capital.
Desde el hospital del sur fue llevado al Hospital Escuela en la capital.

CHOLUTECA.

Wilson José Berríos Rivera (de 18 años) estaba feliz, aprobó el examen de admisión en la universidad y sorprendió a su padre con la buena noticia.

“Papi, aprobé el examen, me va a seguir ayudando, verdad”, fueron las palabras con que Wilson José recibió a su papá cuando esté regresó a casa para almorzar.

La felicidad por haber ingresado en la universidad para estudiar ingeniería lo motivó para ir a su trabajo en la Villa Navideña que inaugurarían en la Plaza de la Solidaridad en Choluteca, en el marco del programa Navidad Catracha, sin imaginarse que ese día marcaría el resto de su vida. Y es que Wilson fue víctima de un salvaje ataque de terrorismo.

El jovencito recibió la potente descarga de un artefacto explosivo, el cual le desfiguró el rostro.

Tras las pistas. Las autoridades policiales nombraron dos equipos de investigación. “Vamos a tener resultados positivos lo más pronto posible”, aseguró Emil Martínez, vocero policial.

Alrededor de las 8:00 pm, un grupo de manifestantes que transitaba por el lugar lanzó un artefacto explosivo, se menciona que fueron grupos de oposición al Gobierno.

En el momento que Wilson José iba a buscar sus alimentos y se agachó para tomar las bolsas cayó el explosivo y estalló en su rostro. El jovencito cayó al suelo y de su cara salía bastante sangre, fue llevado de emergencia al Hospital del Sur, de Choluteca.

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Wilson Berríos, padre del menor, espera que su hijo se recupere.

Por la grave lesión, minutos después fue trasladado por elementos del Sistema Nacional de Emergencia del 911 al Hospital Escuela para que un grupo de especialistas lo atendieran. En el trayecto el joven se iba ahogando con su propia sangre, pero iba consciente de lo que ocurría. “Papá, no lo vi venir, me explotó en la cara (artefacto explosivo)”, fueron las palabras que dijo el joven a su padre Wilson Berríos cuando iba en la ambulancia rumbo a Tegucigalpa. Después se comunicaba con señas (pulgar arriba) para decir que estaba bien porque no podía hablar.

Marisol Carranza, coordinadora departamental de recreovías del programa Vida Mejor, contó que “desde la esquina de la Plaza, donde está el Banco de los Trabajadores, que nosotros habíamos denominado el cuadrante uno, lanzaron la bomba molotov la cual impacto en el rostro de Wilson”.

Los médicos aseguran que los daños causados al rostro de Wilson fueron producto de pólvora y no de una bomba molotov, ya que la misma hubiese provocado quemaduras más graves.

Con lágrimas y nerviosa, la funcionaria recuerda el momento exacto en que vio caer al suelo al jovencito, quien apenas portaba una mochila en la espalda, papel y un rollo de tirro que tenía en sus manos.

“Se escuchó la detonación y vi cómo Wilson y otra compañera que estaba cerca de él cayeron al suelo, por lo que corrí hacia ellos, porque pensábamos que era un disparo. Traté de levantarlo y fue cuando me percaté de la grave situación en la que se encontraba”, dijo la entrevistada.

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Wilson José Berríos culminó su educación media el año anterior.

Recuerda que las personas que presenciaron el hecho le decían que le tapara el rostro con una camisa para detener el sangrado.

“Wilson estaba tan consciente de todo lo que estaba pasando a su alrededor que con sus manos me indicaba que en su mochila tenía una camisa, pero le quité el gorro navideño que tenía y así pude contener algunos restos de piel que se desprendían de su cara”, agregó.

El ataque del que fue víctima Wilson Berríos indignaba y preocupaba a ciudadanos, autoridades y empresarios de la zona. “¿Cómo podemos considerar este acto? Demasiado violento, nos deja a todo mundo, a todo nivel, un repudio total. Es inaudito que a este momento alguien pueda hacer eso sin ninguna necesidad”, lamentó Fredy Cáceres, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industrias del Sur (CCIS).

Pese a las constantes llamadas, el alcalde Quintín Soriano aún no se ha pronunciado al respecto.

Dolor

Con su cara desfigurada, Wilson José se mantiene en observación en una área restringida de la emergencia del Hospital Escuela. Pese a que la lesión es grave y sufrió una quemadura de grado cuatro, el muchacho se aferró a la vida y su estado de salud es estable. Perdió el ojo izquierdo y su nariz resultó dañada.

“Gracias a Dios el joven se pudo estabilizar, ingresó con un trauma facial grave en el rostro, se están estudiando los videos de seguridad para determinar qué fue lo que sucedió”, informó Carlos Flores, cirujano plástico del Hospital Escuela.

El doctor descartó que la quemadura fuera por una bomba casera denominada molotov.

También descartó que el impacto en la cara del joven haya sido provocado con una granada o un balazo. “No hay artefactos metálicos en su cara”.

“Se va a empezar a hacer un plan de reconstrucción, se están tomando tomografías de todos los huesos de la cara para hacer el plan de reconstrucción a nivel facial ”, explicó.

Flores añadió que han estado en comunicación con Casa de Gobierno, ya que apoyará en todo lo que el joven necesite.

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Wilson José será trasladado hoy al Centro Hondureño para el Niño Quemado que administra la Fundación por la Vida del Niño Quemado (Fundaniquem).

El director médico de ese hospital, Omar Mejía, explicó que la primera fase es reparar los huesos del rostro. Anunció que la próxima semana se le practicará una cirugía de reconstructiva craneofacial.

Habla su padre. “Me llamó mi esposa y me dice que tengo que ir al Hospital de Choluteca porque sufrió ese percance, él (su hijo) estaba trabajando en la Villa Navideña”, comentó el periodista Wilson Berríos, padre del menor.

Minutos antes de la tragedia, padre e hijo conversaron por teléfono, el joven le dijo que miembros de la Alianza de Oposición estaban lanzando bombas. “Yo le dije que se moviera de allí, al parecer sí se movió, pero ya cuando había regresado lanzaron otra bomba más y él iba a tomar sus alimentos, cuando se agachó le explotó en la cara”, contó el angustiado padre.

Señaló que no se trata de una bomba molotov porque no tenía esquirlas de vidrio ni rastros de metal, ni olor a combustible, sino que un mortero tipo cebolla.

“Mi hijo necesita una gran cantidad de cirugías para la reconstrucción facial porque la cebolla le destrozó la nariz, perdió el ojo izquierdo y al ojo derecho tuvieron que hacerle unas suturas, pero el médico me dijo que no va a perder el ojo derecho”, dijo. “Pasé las horas más angustiantes de mi vida, vi a mi primogénito debatirse entre la vida y la muerte”.