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Velada de violín y canto

  • Actualizado: 01 noviembre 2011 /

La joven Mónica del Cid protagonizó un exitoso debut como solista en el instrumento.

    Sobre el escenario transmite la dulzura de las notas de un violín, pero también es capaz de personificar la fuerza de este instrumento en partituras más densas. Es Mónica del Cid, la joven que el viernes pasado ingresó oficialmente al mundo de las cuerdas solitarias.

    Durante meses, esta estudiante de undécimo grado de la escuela Ovidio Decroly le dedicó sus mejores horas a este instrumento, pues aunque estaba segura de su talento, “siempre hay pasajes de las partituras cuya ejecución hay que perfeccionar”.

    “Mi interés por el violín surgió a raíz de mi experiencia en el coro de su escuela, bajo la tutela de mi maestro Óscar Barahona. Él ha incentivado mi vocación musical, me motivó cómo él vive la música y transmite esa pasión”, contó.

    La presentación

    Ese día en el auditorio de la Ovidio, los primeros violines del grupo de Cámara Mozartiano comenzaron a interpretar el “Concierto en sí menor” de Óscar Rieding; segura en su quehacer, la debutante se unió a la melodía. Además de esa pieza Mónica interpretó “Concierto en sol mayor”, también del alemán Oskar Rieding.

    El programa artístico de esa velada incluyó un equilibrio entre la parte instrumental y la vocálica, por eso luego de la presentación del grupo de Cámara participaron los talentosos André Rodríguez, René Bendeck, José Carlos Aguirre, Alexander Gutiérrez y Michelle Flores. Ellos deleitaron al público con temas como “Aleluya”, “Con te partirò”, “La donna è mobile” y “Hasta mi final”.

    Multifacética

    Mónica también tiene una voz privilegiada y la demostró al sumarse a sus compañeros al final de la velada para interpretar “O sole mio” y “Al rumor de las selvas hondureñas”. Pero entre el violín y el canto, esta chica de 16 años no vacila cuando de su pasión musical se trata: el violín.

    “Ella posee un talento extraordinario y lo ha demostrado porque aunque comenzó tarde en el aprendizaje del instrumento es una motivación para que los demás busquen la posibilidad de desarrollar su talento. Su futuro es muy prometedor”, opina el maestro Barahona. Con su debut Mónica del Cid da un paso más hacia el cumplimiento de su sueño: ser parte de una orquesta.