Aquella joven que llegó al certamen Señorita San Pedro Sula 1991 y se coronó de forma contundente, conserva la sencillez, el encanto y el porte de hace 21 años. Nada ha cambiado en su personalidad.
Su belleza se mantiene casi intacta, pero ahora es esposa, madre, empresaria de bienes raíces y una fiel servidora de Dios. Atrás quedaron esos tiempos en que su escultural silueta se contoneaba en los mejores escenarios del país y del exterior.
Hace 20 años logró la hazaña de clasificar en el top 15 del Miss Internacional, que justo mañana celebra su final número 52 y para celebrar este honroso privilegio, posó como nunca antes para Vivir en Rosa, mostrando esa personalidad vibrante que la consagró hace dos décadas como una de las reinas de belleza más queridas, admiradas y con envidiable proyección.
Reina por siempre
Convertirse en Señorita San Pedro Sula, como anteriormente se le llamaba al certamen, dejó en la vida de Francis Fúnez los recuerdos más positivos y fue una gran plataforma para lograr más sueños.
“Fue difícil y divertido ser miss, pero tenía personas a mi alrededor que creyeron en mí y desde el banco en donde trabajaba hasta mis instructores dieron todo hasta lograr lo que di. Si volviera a nacer, volvería a competir si sus organizadores fueran doña Norma de Fúnez, Sandra de Hernández, mis inolvidables amigos Isidro Romero, Pino Nicolossi, María Dolores Uclés de Rápalo, Roberto Martínez, Mercedes López, Justo Mayorga y todos esos periodistas maravillosos que Dios puso en mi camino en esa época. Nunca lo dudaría”.
En ese tiempo cuando Francis laboraba en la desaparecida Vivienda de Sula, fue descubierta por la mentora de las reinas más famosas del país, Norma de Fúnez. La preparó con gran esmero y en la final del Señorita Honduras logró agenciarse el título para representar al país en el Miss Internacional.
Fue el trampolín que la espigada y exuberante mujer, a quien el fotógrafo de las reinas de antaño del país Guilmor García la recuerda como un portento femenino, de gran carisma y una personalidad ante las cámaras que confirmó en la exclusiva sesión de fotos para este editorial.
El éxito
Viajó a Tokio, Japón, para competir en el certamen Miss Internacional 1992. Luciendo un vestido verde manzana creado por la famosa diseñadora Elvira Moncada, a quien cariñosamente se le conoce como “La Muñeca”, Francis Fúnez fue llamada al honroso top 15 para la sorpresa de todo Honduras. En los últimos 20 años, ha sido la única hondureña en lograrlo.
“Mi sencillez, esfuerzo y simpatía cautivaron a los jueces. Fue increíble, muy competitivo, no lo podía creer, había mujeres preciosas de todo el mundo. Pero el jurado posó sus ojos en mí y fue una gran bendición. En mi mente pasó un infinito agradecimiento con Dios, porque me preparé para competir, pero ya no estaba en Honduras. Recuerdo a Miss México, al lado mío diciendo: Honduras es a ti, cuando fui llamada, fue sorpresivo y mágico que aún lo disfruto”.
Ahora que el tiempo ha pasado, Francis resume el haber sido Miss Honduras Internacional como un honor y la responsabilidad de colocar al país “en lo más alto posible”.
Ahora, 20 años después, “pienso que fui muy afortunada, pues fue el último concurso que realizó doña Norma de Fúnez y Dios colocó muchos ángeles a mi alrededor para que me instruyeran y así culminar con éxito la meta propuesta”. De todo eso guarda celosamente la maravillosa experiencia de conocer otros mundos, otras culturas, muchos deseos de salir adelante y muchas fotografías.
Su nueva vida
Después de entregar la corona, Dios puso a “un gran hombre en mi vida, la reina encontró a su príncipe azul, y aun estoy viviendo mi cuento pero en forma diferente en una faceta preciosa, como la ser esposa y madre”, estoy feliz porque tengo tres maravillosos hijos: Kristian Rolando, Leonardo y Sabrina”.
Su historia de amor, la recuerda como muy linda. Al ser coronada como Señorita San Pedro Sula, las participantes de Puerto Cortés hicieron una fiesta. En un restaurante llamado El Torito, el propietario del lugar, “resultó ser Rolando Pereira mi gran amor y bendición, pienso y creo en el amor a primera vista”.
Con él, Francis formó su hogar y ahora la familia llena su mundo. Es otra etapa en su vida en donde también ha visto la mano de Dios instruyéndola.
No es fácil mantener un matrimonio estable, enamorado y educar e inculcar principios y valores que marcarán la vida de dos adolescentes y una princesa de 10 años. Es maravilloso”, confiesa.
La exreina de belleza tiene “un esposo que me ama y que amo, unos hijos adorables que me le dan vuelta a mi mundo. Tengo el amor de Dios dentro de mí, y eso cambia vidas y transforma corazones. Te hace ver la vida desde otra perspectiva. Soy feliz, tengo paz, tengo un hogar saludable, mis hijos alaban al Señor cantando: Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo. Juan 15.11”, recalca.
Pero al conversar con Francis, nos encontramos con una mujer transformada. Con otras expectativas en la vida: la principal es Dios. “Hay portes con los que se nacen, agradezco a Dios por eso, y mi vida ha cambiado para bien ya que he encontrado a Jesús, le abrí mi corazón y ahora mora en mí y eso me hace inmensamente feliz. El que cree en mí y como dice la escritura: de su interior brotaran ríos de agua viva”.
La espigada mujer lidera un ministerio cristiano. Se siente afortunada, pues Dios puso esos dones en ella “y los estoy usando para atraer ovejas a su redil. Es maravilloso sonreírle al mundo aún en estas circunstancias y que la gente que me ve quiera contagiarse de ese gozo que el mundo no puede dar, solo el infinito amor de Dios”.
Su ministerio tiene como misión principal hablarle a toda criatura de que Jehová es real y que “no importa si somos pecadores tenemos una nueva oportunidad en Cristo Jesús. Dios es amor”, confiesa.
Entre sus proyectos está escribir un libro y que impacte y edifique la vida de muchas personas que creen estar solas en este mundo. Hace algún tiempo se dedicaba a la industria hotelera, pero cedió la administración a otras personas para dedicarse a los bienes raíces, Dios, su familia y todo aquello que la edifica hoy más que nunca.
Remembranzas
De todos estos 20 años atrás, Francis ha atesorado grandes cosas en su corazón. Nunca podrá olvidar a Norma de Fúnez a quien la llama “La hada en mi bello cuento de hadas. Marcó mi vida para siempre. Toda una dama, llena de magia, de alegría, de experiencia, de sabiduría y conocimientos. Sabía el potencial de cada una y lo sacaba y yo aproveché sus sabios consejos. Hasta el día de su muerte, siempre tenía un consejo para cada momento y ocasión. Mi gran amiga por siempre la recordaré”.
Gracias a su experiencia en el Miss Honduras, también tiene los mejores recuerdos de la época de oro del certamen nacional producido por su mentora. “Ella era única, su carisma y versatilidad abrían puertas aunque estuvieran cerradas. Ella le daba vida a todo lo que hacía, se entregaba y daba el todo. Honduras quería ver sus concursos, y no puedo decir lo mismo de los de hoy, porque no los he vivido”.
La orgullosa sampedrana confiesa que los concursos siempre son bonitos, pero que los organizadores no se esfuerzan como antes, en buscar y capacitar a personas para representar un país a nivel mundial. Su consejo para las reinas es preguntarse qué tan preparada está y además, saber si es el momento en el que debe participar. “Las misses hondureñas tienen que prepararse al máximo, leer mucho, conocer de nuestro país, cultura y costumbres, porque en el extranjero van a saber de Honduras a través de ellas”.
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