“Trabajo como motorista pese a que me gradué de ingeniero civil en la universidad. Estuve dos años y medio sin trabajo, tenía grandes problemas económicos y tuve que aceptar el puesto”, contó con desconsuelo uno de los miles de profesionales que aunque tienen una formación superior son empleados en puestos de bajo perfil; su único objetivo es sobrevivir.
Este ingeniero, al que llamaremos Manuel (50), dijo con impotencia que pese a tener una basta experiencia y saber un poco de inglés, no ha podido ubicarse en otro cargo.
“Siempre estoy llamado cuando veo anuncios de vacantes, pero hoy se requiere tener un postgrado y ser bilingüe para ser considerado un candidato; además, mi edad me resta. Tengo amigos que son ingenieros también y están vendiendo sandías en los mercados, porque no encuentran trabajo”, agregó Manuel.
El 25% de los profesionales que llega a la Secretaría de Trabajo es contratado en puestos de atención al cliente, recepcionistas, dependientes, mensajeros, vendedores y otros.
“Aquí vienen muchos profesionales en busca de una oportunidad. Pero el problema es que algunas ramas están saturadas de ciertos profesionales y por eso muchos no logran ubicarse en un puesto y optan por uno de bajo perfil”, informó Bessy Rocío Lara, directora regional de la Secretaría.
La funcionaria dijo que las carreras en las que más cuesta encontrar vacantes son Ingeniería Civil, Administración de Empresas, Arquitectura, Licenciatura en Derecho, entre otras.
Lara propone a los nuevos académicos aprender inglés y computación para lograr ser más competitivos en el mundo laboral.
El 40% de los solicitantes que llega a la Secretaría del Trabajo tiene un nivel académico superior, el 50% ha cursado la secundaria y 10% la primaria, detalló María de los Ángeles Pozo, oficial de colocación.
Pozo afirmó que uno de los factores que frena el desarrollo de los nuevos profesionales es la falta de experiencia.
“Los empresarios demanda tener experiencia, muchos desesperados al no encontrar una vacante me piden que los pongan en puestos de atención al cliente y cosas similares. Es difícil cuando hay exigencias económicas en sus hogares, la mayoría de ellos son padres de familia”.
Esta situación genera impotencia y diluye las aspiraciones de los profesionales.
“Ellos se preparan para tener un estilo de vida diferente y hacen un esfuerzo por ir a la universidad y esto les hace sentir que no les sirvió”, agregó.
Carlos Pineda, director de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula, opinó que pese a que San Pedro Sula es una de las ciudades adonde más trabajo se genera, la demanda de empleo es mucho mayor a la oferta. “A los profesionales les falta iniciativa para poder desarrollarse, deben buscar formar pequeñas empresas para abrirse camino”.
Pineda aseguró que son muy pocos los profesionales que estudian un posgrado, maestría y doctorado; además, dijo que las universidades tienen una gran deuda con los hondureños, pues aunque hay opciones para seguir preparándose esto es muy costoso.
El economista Guillermo Altamirano aseguró que el 60% de las personas en el país son subempleadas, ganan menos del salario mínimo. “Es por eso que aunque la gente tenga la formación académica y la parte de aptitud, no tiene las oportunidades, pues están reducidas y es por eso que la gente busca emigrar a Estados Unidos, México, Chile y Panamá en busca de empleo”, declaró
Altamirano lamenta que el Gobierno no haya creado los espacios necesarios para la inversión. “En Honduras una de las limitantes es que no haya inversión extrajera suficiente, producto de que hemos perdido el concepto de garantía ciudadana y jurídica”, afirmó.