“No hay duda que es el lugar adonde más baratas encontramos las verduras; pero a veces preferimos ir a la pulpería cuando vemos los constantes asaltos y el ambiente insalubre que hay”.
Con esa reacción, Jenifer Arteaga, una consumidora sampedrana, opinaba sobre las condiciones de los mercados Medina-Concepción y Rápido, cuyos locatarios ofrecen una gran variedad de alimentos a bajo costo pero en medio de un
ambiente completamente sucio y vulnerable.
Durante la época de lluvia se incrementa la insalubridad. El lodo y los restos de verduras que lanzan los vendedores forman una argamasa putrefacta que se suma al panorama desagradable que, con sus malos olores, contamina los puestos de comida que hay en la zona.
Las autoridades de la Municipalidad efectúan constantes jornadas de limpieza, pero es imposible “que estos surtan efecto sin el apoyo contínuo de los vendedores”, afirma uno de los barrenderos que valientemente trabaja en esa atestada zona.
“Es claro que en cuanto a limpieza el mercado Dandy está en mejores condiciones que este; allá la gente mejora el aspecto del lugar para que los sampedranos lleguen”, terminó diciendo.
Seguridad
En materia de seguridad, los vendedores afirman que no hay anormalidades. Sin embargo, uno que otro locatario se atreve a reconocer que los asaltantes siguen haciendo de las suyas en los lugares más “céntricos y oscuros” del lugar.
“Los policías y soldados pasan seguido por aquí, casi 20 puedo contar al día; pero los asaltantes son astutos y esperan cuando ellos se van para aparecer y al rato escuchamos gritos en una esquina y los vemos que salen corriendo a lugares adonde se esconden”, denunció José ángel, un vendedor que
teme ser perseguido por los delincuentes si denuncia a las autoridades los actos delictivos que ocurren con frecuencia en el Rápido.
Mientras LA PRENSA recorría por ambos mercados pudo dialogar con un grupo de seis soldados que vigilaban en ese momento en esa zona.
Ellos afirman que la tarea de mantener el orden en los mercados es complicada, pero hay que reconocer que en los últimos días ha disminuido el número de asaltos y conflictos entre vendedores, delincuentes y drogadictos que deambulan por el lugar.
“Nosotros estamos hasta las cinco de la tarde por aquí; de allí en adelante la tarea es de los policías. Sabemos que se esconden, pero también estamos claros que la problemática ha mejorado”, dijo Marcos Gonzales, uno de los oficiales encargados del orden en la zona.