26/06/2022
12:33 AM

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Pulperías son un oasis en medio de la carestía

Se han convertido en la salida de los sampedranos ante la crisis económica

Unas 3,800 pulperías están registradas en la oficina de Control de Ingresos de la alcaldía sampedrana, pero las autoridades estiman que podría haber alrededor de 10,000.

En los últimos años, estos negocios han proliferado convirtiéndose en una alternativa de compra para miles de personas y en una fuente de ingresos para muchas familias convertidas en microempresarias.

Muchos clientes las prefieren por la cercanía en que se encuentran de sus casas.

Una buena parte de las pulperías dan al crédito provisiones hasta por quince días, según dijeron varias propietarias de ese tipo de negocios consultadas por LA PRENSA.

Manifiestan que sus negocios son rentables sabiéndolos manejar; y gracias al éxito de este trabajo, les han dado educación académica a sus hijos.

En un recorrido por barrios y colonias de San Pedro Sula se constató que en cada pasaje hay como mínimo dos negocios. Se estima que un 90% de las familias de los diferentes prefieren barrios adquirir sus comestibles en estos pequeños negocios.

Cinco de 10 consumidores consultados hacen compras pequeñas a diario en las pulperías, dos lo hacen a la semana y la quincena, y otros dos va a la pulpería una vez al mes. Algunos se ven obligados a pedir crédito en la pulpería ante la falta de un empleo o la tardanza en el pago de sus salarios.

Para Alba Chinchilla, dueña de una pulpería, las ventas son estables, gracias a que no les ha subido el precio a los productos.

Lo que más vende es leche, bolsitas de café, pan dulce y algunos abarrotes. “Tengo muchos clientes, algunos hacen compras grandes, otras al detalle, dijo. Otra similar es la pulpería Rosa que está en las cercanías de un colegio.

Su demanda es mayor cuando los alumnos salen a receso. Lo que más vende son refrescos y golosinas.

Establecimientos como la Sampedrana viven situaciones parecidas, a veces sus ventas no son muy altas, ya que cerca del negocio está un supermercado.

Una de las pulpería más antiguas del municipio es la Morazán, ubicada en el Barrio Guamilito, tiene 64 años de operar. Es administrada por don Alfonso Castellanos. Dice que a diario atiende a unos 150 clientes y aunque “es un trabajo esclavizante”, no lo deja porque que de no ser por el negocio no hubiera logrado sacar adelante a sus hijos. A partir de las seis de la mañana la demanda es constante, se atiende entre ocho a nueve clientes, quienes madrugan a comprar de uno a tres productos. Sobrevive pese a la competencia de los supermercados, dice.

Delincuencia

Los pulperos se mantienen pese a la delincuencia. La mayoría son víctimas del impuesto de guerra, lo que afecta sus finanzas.

Algunos con mucho esfuerzo logran recuperarse, otros optan por cerrar el negocio.

La Municipalidad reporta que el año anterior cerraron unas 200 pulperías por extorsión.