13/01/2026
08:41 AM

Desamparados quedarán unos 700 niños si cierran guarderías

Julieta Kattán, presidenta de la Fundación Amigos de Guarderías Infantiles, piden apoyo a la sociedad para seguir dando clases y cuidando a hijos de trabajadores

'Soy padre soltero. Hace dos años, mi esposa se fue de la casa y me dejó con mis dos hijas. En ese momento me vi en aprietos porque tenía que trabajar para darles de comer, pero no tenía quien se quedara con ellas mientras yo no estaba', contó Jorge Bonilla, uno de los beneficiados del programa de la Fundación Amigos de Guarderías Infantiles.

Bonilla comparte la preocupación de los más de 700 padres que, al igual que él, necesitan los servicios que da la institución en esta ciudad y en Choloma y que hoy al conocer la crisis por la que atraviesa temen que cierre sus puertas.

'Nos han dicho del problema que hay en el centro y nos preocupa que cierren porque no tengo dinero para poner a mis hijas en una escuela y mucho menos tengo para contratar una trabajadora que las cuide', exclamó.

El temor de este padre no es para menos. Hace un año se clausuró la guardería de Choloma por la falta de fondos, dejando desamparados a más de 500 menores. Sin embargo, debido a la necesidad de algunos niños, se habilitó una parte del centro en Choloma, donde les dan clases a 280 menores.

En otro centro ubicado en el barrio Cabañas se atiende a más de 370.'El 80% de los alumnos son hijos de madres solteras y el otro 20% viene de parejas en las que ambos trabajan y no tienen quien les cuide los niños', expresó Jazmín Buendía, directora de la guardería Julieta Salem de Kattán. Hace más de una década solo funcionaba la guardería, pero después se abrió la escuela.

'Cuando los pequeños estaban en la edad para ir a la escuela vimos el mismo problema: los padres no podían ponerlos porque no había quien los cuidara después de salir de clases, por eso decidimos en el año 2000 abrir la escuela'.

La docente dijo que los pequeños, además de las clases normales, reciben enseñanza de música, computación e inglés.

'Los padres los traen a las seis de la mañana y se los llevan a esa misma hora, pero por la tarde. Los niños aquí comen, reciben sus clases y hacen sus tareas. Todo es gratis; lo único que pagan es una aportación de 50 lempiras, pero los padres que no tienen dinero no pagan nada'.

El personal que labora para el centro dona la mitad de su tiempo; solo reciben sueldo por las primeras horas del día.

'Cuando somos contratados, sabemos que solo nos pagarán una jornada, pero escogemos quedarnos por ayudar a los pequeños. Doña Julieta Kattán (presidenta de la fundación) nos ha inspirado'.

Demanda

El problema de las guarderías comenzó cuando la AACIMH (Asociación de Autores, Compositores y Músicos de Honduras) le interpuso tres demandas en la Fiscalía a la Fundación por la falta de pago de derechos de autor y uso público de la música.

'Debíamos pagar un porcentaje del dinero recaudado en el Festival a esa organización, algo que considero injusto porque necesitamos los fondos para mantener a flote las guarderías. No es posible que se les quite el bocado a los niños', lamentó la señora Julieta Kattán.

Según la dama, cada año se recaudan 1.5 millones de lempiras con dicha actividad, pero si le pagaran a la AACIMH, solo les quedaría la mitad de ese total.

'Esa cantidad apenas nos sirve para sostener medio año los centros, el resto del dinero lo conseguimos haciendo rifas, bingos, ventas y otras actividades'.

Aseveró que harán todo lo posible por salvar el centro, pues no pueden dejar a todos esos niños en la calle.

'Me da mucha tristeza pensar que si no conseguimos el dinero tendremos que cerrar y que los niños quedarán desamparados; por eso les pedimos a las empresas y al pueblo en general que nos ayuden, que ayuden a los niños'.