¡Heroico! Bombero retirado de 83 años se pone el uniforme y evacúa a decenas de personas en La Planeta atrapadas por Eta

El excomandante hondureño Roberto Rodríguez no ha parado de trabajar desde que comenzaron las inundaciones por Eta en la zona norte de Honduras.

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El excomandante Roberto Rodríguez (en el centro de la foto) junto a dos de sus colegas tras regresar de una jornada de rescate.
El excomandante Roberto Rodríguez (en el centro de la foto) junto a dos de sus colegas tras regresar de una jornada de rescate.

San Pedro Sula, Honduras.

Sus 83 años no le hicieron dudar ni un segundo en sumarse para ayudar a las miles de familias atrapadas por las inundaciones tras el duro golpe de Eta en la zona norte de Honduras. Roberto Rodríguez, excomandante del Cuerpo de Bomberos y jubilado hace dos años, narró a Diario LA PRENSA el impacto que se llevó al llegar a La Planeta y ver la magnitud de la emergencia.

"Estaba en mi casa ordenando algunas cosas, cuando comencé a escuchar en las noticias lo que ocurría. De inmediato, me puse mi uniforme e hice algunas llamadas a amigos para que ayudaran a conseguir ciertos implementos y me llevé mi lancha. Luego me trasladé a las oficinas del cuartel general para prestar mi servicios".

Rodríguez junto a otros colegas voluntarios decidieron no esperar el proceso engorroso administrativo para ponerse a trabajar y se fueron a La Planeta para comenzar a rescatar personas.

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Mientras tanto, sus cuatro hijos, no tenían idea de lo que estaba haciendo su padre, quien es viudo y vive solo, ya que siempre ha sido una persona muy independiente.

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El excomandante afirma que la necesidad era enorme como para quedarse en casa siendo un bombero con tanta experiencia y deseo de servir a su país.



"Pensábamos que estaba en casa, pero un primo se lo encontró por casualidad lo vio y nos informó. Comenzamos a llamarlo desesperadamente, pero no nos pudimos comunicar con él, pues la red estaba colapsada", dijo Herby Rodríguez, uno de sus hijos.

Su espíritu de bombero no se jubila

"He trabajado en todas las emergencias de Honduras desde 1961, he vivido huracanes, temblores, deslaves, etcétera y he prestado mi servicio en varias situaciones de calamidad en países vecinos, por lo tanto no me podía quedar de brazos cruzados viendo lo que ocurría con mi gente", comentó el héroe hondureño.

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Amigos del rubro del transporte de equipo pesado acudieron al llamado de ayuda del excomandante.



A las 7:00 am llegó a la "zona cero" y de inmediato se adentró con su lancha a las sectores inundados, encomendándose a Dios para salvar al mayor número de personas.

El escenario era devastador, las calles se habían convertido en un ríos que arrastraban todo lo que encontraban a su paso, obligando a las personas a subir al techo para escapar de la muerte.

Cualquiera se quiebra y entra en shock; sin embargo, don Roberto por su experiencia y formación rápidamente comenzó a hacer un diagnóstico de lo que estaba ocurriendo y lo que se debía hacer.

"Había que empezar a sacar a los niños, mujeres y personas de la tercera edad. Los hombres fueron los últimos. En una situación de emergencia todos quieren salvarse, pero el orden debe ser este. No es fácil, pero si se actúa rápido se salvan todos".

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Antes de cada jornada de voluntariado su hija Suyapa Rodríguez le prepara con rico desayuno.



El llanto, el miedo y el frío hacían traicionar los nervios de los hondureños que gritaban por ayuda; sin embargo, faltaban manos y sobre todo lanchas para poder evacuar a estos compatriotas.

Las horas transcurrieron velozmente para el excomandante que trataba de actuar con la mayor astusia posible, apenas y tuvo tiempo de hidratarse.

Cuando menos lo pensó ya era medio día y miraba a su alrededor y aún había demasiado por hacer. "Cargamos y descargamos la lancha no sé cuentas veces".

"Poco a poco comenzaron a llegar más hondureños de buen corazón con lanchas y camiones, lo que permitió que la labor tuviera mejores resultados. Sin la ayuda de todos ellos hubiese sido imposible".

Comentó que varios compañeros voluntarios se rifaron la vida, quedando atrapados entre los escombros; pero, no se detuvieron y continuaron a pesar del enorme riesgo. "Como el teniente Turcios y el cabo Madrid, mis respetos para ellos".

Innumerables fueron las veces en que la lancha de don Roberto tuvo que ir y venir con evacuados, su jornada de ese 4 de noviembre (día en que se registraron las inundaciones) terminó a las 9:00 pm.

Agotado físicamente, pero con el corazón satisfecho regresó a casa para descansar y continuar al día siguiente.

"Hasta esa hora hablé con mis hijos, quienes estaban muy preocupados. Pero, me conocen y saben que era imposible que me quedara en casa. Me regañaron e intentaron convencerme para que no volviera. Sin embargo, mi mente se había quedado en ese lugar, sabía que debía regresar, aún faltaban miles de personas".

Desde ese día no ha parado de trabajar durante la emergencia por Eta, comenzó rescatando personas, continuó organizando equipos de rescate y ahora trabaja en ayudar a los vecinos de las zonas afectadas a reparar pozos de agua y demás necesidades.

Además, está organizando un equipo de bomberos jubilados que al igual que él desean ayudar a su país.

"Nací para ser bombero y servir a los demás", concluyó Rodríguez.

Sus hijos están orgullosos

El ejemplo que este honorable compatriota le ha dejado a sus hijos y nietos es enorme, para ellos no solo es un excepcional Bombero, sino el mejor papá y ser humano.

"Estamos muy orgullosos de él. Debo reconocer que nos asustó saber que estaba en servicio durante las inundaciones, pero entendemos que es su pasión y lo hace feliz. Platicamos a diario con él para asegurarnos que esté bien, pero no podemos detenerlo, su dedicación es gigante", dijo Herby Rodríguez.


Perfil

- Graduado de perito mercantil del Instituto José Trinidad Reyes en 1960.

- A los 18 años inició como bombero voluntario y los 19 ya era permanente.

- Tomó cursos en la Universidad de San José de Costa Rica; Morelia, México; Texas, Estados Unidos; Chile; España e Israel.

- Fundador de 11 cuerpos de bomberos en Honduras

- Ha sido condecorado nacional e internacionalmente por su labor en los bomberos durante 56 años de forma consecutiva.

- Padre de cuatro hijos y abuelo de nueve nietos.

La Prensa