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“Lo que hago es ayudarle a Dios a traer las criaturas al mundo”: Eduardo Bueso

500 bebés nacieron bajo su tutela mediante procedimientos de reproducción asistida. Recibirá premio del CN a nombre “de los médicos que queremos hacer bien las cosas”.

Desea ver hecha realidad la iniciativa de levantar un cristo con los brazos abiertos en El Merendón, símbolo de paz. Como parte de la fertilización in vitro también desarrolla el proceso que se usa para congelar uno o más embriones y conservarlos para su uso en el futuro . Fotos: Franklin Muñoz
Desea ver hecha realidad la iniciativa de levantar un cristo con los brazos abiertos en El Merendón, símbolo de paz. Como parte de la fertilización in vitro también desarrolla el proceso que se usa para congelar uno o más embriones y conservarlos para su uso en el futuro . Fotos: Franklin Muñoz

San Pedro Sula.

Eduardo Bueso, pionero de la fertilización in vitro en Honduras, pasa feliz en el enorme útero de su laboratorio, en el que ha traído al mundo a unas 500 criaturas de parejas que no podían concebir. Sus primeros bebé probetas son gemelos que ahora tienen 18 años y viven en Estados Unidos.

Dios lo hace todo, yo lo que hago es ayudarle”, dice con humildad.Por su destacada trayectoria como ginecólogo y sus aportes a la ciencia, el médico sampedrano será premiado por el Congreso Nacional con medalla de oro y pergamino especial. Es un reconocimiento que recibe con mucho cariño, a nombre de “todos los médicos hondureños y todos los doctores que trabajamos duro para hacer las cosas bien”.

Trayectoria

Su vocación por la medicina la demostró desde niño, cuando iba a pasar sus vacaciones escolares al laboratorio clínico del hospital Leonardo Martínez, que dirigía su padre, Abraham Bueso Arias. “Mi papá me ponía a trabajar de conserje. Llegué a conocer muy bien ese hospital, barría y trapeaba o limpiaba y lavaba botes en el laboratorio. Al crecer un poco ya podíamos sacar sangre con mi hermano, que también es médico”, recordó.

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Ayuda a mujeres que tienen bloqueadas las trompas de Falopio, que no logran ovular o el esposo tiene conteos bajos de espermatozoides.

El viejo hospital se convirtió prácticamente en su segunda casa. Cuando estudiaba Medicina pasaba en la sala de pediatría o de ginecología y obstetricia. “Como los doctores eran amigos de mi papá me daban oportunidad de practicar, así fue como estando en segundo año asistí mi primer parto”.

Sobresaliente
-Estudió en el Instituto Nacional de Perinatología y Reproducción de México, donde obtuvo un doctorado en Medicina Perinatal.
-Allí hizo sus primeros estudios sobre reproducción artificial como parte de sus tareas estudiantiles y obtuvo diferentes premiaciones.

Ya en el cuarto año de Medicina ayudaba a hacer cesáreas, vasectomías y cirugías de hernias. “Me ayudaron mucho doctores como Sergio Bendaña y Benjamín Mena”. Una vez que terminó la carrera de medicina, el internado lo hizo en el Leonardo Martínez”.

Cuando recién había comenzado el internado, allá por 1985, le tocó enfrentar una situación muy dura. Empezó en obstetricia; es decir, en partos, en donde le tocó atender el primer alumbramiento como profesional. “Saqué el niño, corté el cordón umbilical, lo bañé y cuando le pregunté a una enfermera dónde estaba la ropita para envolverlo me contestó: ‘no, aquí no hay ropita, allí está el papel’. Me quedé asustado cuando la enfermera me señaló un rollo de papel de empaque. Me dio una impresión grande y pensé: ‘esto no puede estar pasando en mi país’.

Pérfil
Eduardo Bueso
59 años
Ciudad
San Pedro Sula
Profesión
Ginecólogo y obstetra

En 2018, Bueso fue incluido entre los mejores ginecólogos del mundo por parte del Instituto Biográfico de la Universidad de Cambridge, al haber logrado el nacimiento de los primeros bebés probeta en Honduras el 6 de marzo de 2001.

Al día siguiente nos reunimos los internos y denunciamos el caso, que para nosotros era intolerable. Organizamos un movimiento y logramos que el presidente Suazo Córdova, que gobernaba en ese tiempo, subiera el presupuesto de 125 millones a 250 millones de lempiras”.
Su entrega a la profesión casi le impide asistir a la boda con la que ahora es su esposa.

Resulta que la novia, Romina Pascua, ya estaba frente al altar de la iglesia María Reina del Mundo esperándolo mientras él todavía no terminaba de asistir un parto en una clínica de la ciudad. En cuanto terminó salió corriendo para la iglesia, apenas si le quedó tiempo de quitarse la ropa de hospital para ponerse el traje; pero logró llegar justo a tiempo, relató.

Ética

Su padre fue el fundador de los Caballeros de Suyapa y su mamá era de la Legión de María, por eso fue formado con una firme base religiosa. Como católico tiene claro que quienes trabajan haciendo procedimientos de reproducción asistida deben tener límites. “Si no, esto puede llegar a linderos fuera de la ética.Recuerde que moralmente la sociedad va teniendo muchos cambios; ahora es más frecuente ver parejas del mismo sexo. Un niño debe crecer en una estructura familiar, por eso en este tipo de procedimientos llevamos una serie de criterios que llamamos de selección. Es decir, que no a todas las parejas que llegan a pedir un procedimiento de fertilización in vitro se les va a hacer. Una de las condiciones es que deben estar casados”, indicó el destacado hombre de ciencia.

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