18/05/2022
10:28 PM

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Trago mortal: Los caraos aún llora por el crimen perverso

Las muertes por consumo de licor adulterado con metanol fueron 21. Hoy, cinco meses después del trágico hecho, la investigación sigue abierta.

Choloma, Honduras.

Han pasado 151 días después de la tragedia, pero aún hay preguntas sin respuesta, aunque la principal es por qué no hay nadie preso tras el crimen masivo y perverso de 21 personas.

La pesadilla comenzó el 22 de octubre pasado. Ese día, en una plantación del sector Los Caraos, en el municipio de Choloma, encontraron la primera víctima a quien sus conocidos identificaron como Carlos. Él pasó por la cantina del pueblo comprando una botella de licor con etiqueta de Dominó y continúo su camino al campo.

Los que lo hallaron muerto pensaron que se había suicidado porque cerca de su cadáver había químicos y fertilizantes, pero al otro costado del cuerpo estaba la botella vacía. Sus familiares levantaron sus restos y lo sepultaron en el cementerio local.

La noche del 24 de octubre, ocho amigos y vecinos de la misma aldea Los Caraos se reunieron en la misma cantina, como era costumbre los fines de semana, para compartir sus experiencias y comentar sobre el misterioso fallecimiento de Carlos.

Ellos no le encontraban explicación a la muerte de su amigo sin imaginarse que ellos en cada sorbo también pasaban por sus gargantas el mortal “trago de la muerte”.

Pocas horas después, los ocho hombres comenzaron a presentar los primeros síntomas de intoxicación, como mareos, alteraciones de la conciencia, dificultad para respirar y pérdida de la vista.

Algunos murieron la mañana del domingo 25 de octubre. A esas alturas, la noticia sobre la tragedia en Los Caraos, una de las aldeas más pequeñas de los bajos de Choloma, estremeció a la comunidad, que se convirtió en el epicentro noticioso del país.

Claves
1. El hecho
En octubre pasado, personas sin escrúpulos distribuyeron varias botellas de alcohol adulterado con metanol. Esto ocurrió en algunos sectores de los municipios de Choloma, Villanueva, San Manuel y San Pedro Sula.
2. Tragedia
El epicentro fue en la aldea Los Caraos, de Choloma. En menos de una semana, el “trago de la muerte” cobró la vida de 21 hondureños que al poco tiempo de ingerir el químico mortal comenzaron a sentirse mal y en cuestión de horas fallecieron.
3. Investigación
En las zonas afectadas, las autoridades policiales con el Ministerio Público hicieron constantes operativos y procedieron al decomiso de botellas de licor; sin embargo, los familiares lamentan que ya van cinco meses de la tragedia y aún no hay culpables.
Los teléfonos del Cuerpo de Bomberos y de la Policía Nacional comenzaron a recibir las llamadas de emergencia de familiares y parientes de las víctimas.

De inmediato, los afectados fueron llevados a hospitales, pero lamentablemente los esfuerzos fueron en vano: unos murieron en el camino y otros cuando ya estaban ingresados en los centros médicos.

Las primeras víctimas del trago mortal fueron identificadas como Jorge Alberto Sánchez (de 68 años), Neptalí Laínez (de 43), Juan Carlos Martínez (de 36), Arnold Gonzalo Castro (de 35), Nelson Villeda (de 32), Rigoberto Díaz (de 34), Óscar Daniel Cardona (de 36) y Wilfredo Pineda (de 55).

Pineda era el propietario del expendio, fue él quien compró el aguardiente adulterado en botellas etiquetadas con el nombre de Dominó. Parientes de Pineda relataron que tenía casi dos semanas de estar bebiendo porque ese mismo año falleció su esposa y quedó solo con sus tres hijos. No pudo superar el fallecimiento de su compañera de hogar, lo cual lo hizo caer en depresión y se refugió en el alcohol.

En la acera de lo que era la cantina del pueblo aún se reúnen algunos pobladores, quienes a diario recuerdan a sus muertos. Ellos ya perdieron la esperanza de que encuentren a los culpables de adulterar el alcohol, y con una mezcla de resignación, dolor y molestia señalan que esas muertes quedarán en el olvido por tratarse de personas humildes.


Investigación está abierta

Un equipo de LA PRENSA le dio seguimiento a todos los casos y después de consultar las fuentes correspondientes constató que aún no hay personas detenidas por esos decesos provocados por la ingesta de alcohol adulterado con metanol; sin embargo, las autoridades aseguran que la investigación está abierta.

Luego, la tragedia se trasladó a la aldea Monterrey, siempre en los bajos de Choloma. Allí tomaron del mismo aguardiente Juan Alberto Iraeta (de 41), Reina García (de 45) y José Milla (de 68). Wilmer Iraeta expresó que su hermano Juan se había tomado unos tragos de Dominó.

“Él nos dijo que se sentía mal y comenzó a vomitar, tenía mucho dolor estomacal y no podía ver con claridad”, detalló. En un inicio, los familiares pensaron que se sentía mal porque había tomado demasiado licor, pero al ver que no mejoraba lo trasladaron de emergencia a un centro médico privado de Choloma. Como su estado era crítico, los doctores lo remitieron a la sala de emergencia del hospital Mario Rivas, donde horas después falleció.

¿Qué es?
El metanol es un tipo de alcohol no bebible que se usa generalmente para elaborar combustible, disolventes y anticongelante. Es un líquido incoloro, volátil, inflamable, y, a diferencia del etanol, es tóxico para el consumo humano.
El mismo alcohol mortal llegó a otros sectores de la zona norte. En la aldea El Carmen, de San Pedro Sula, murió Pablo Noé Villanueva (de 32), un hermano que llegó a reclamar el cadáver a la morgue relató en aquella semana fatídica de octubre que “falleció por tomar de ese mismo alcohol, tenía los mismos síntomas, se agarraba de las paredes, y otros pobladores de la aldea también después de beber Dominó han perdido el conocimiento y están mal de salud”.

En San Manuel pereció José Manuel Reyes (de 20) y dos de sus amigos fueron llevados en estado delicado a centros médicos. Carol Membreño, madre del joven muerto en San Manuel, con un llanto desgarrador pedía que “investiguen todas esas muertes para que muchas madres no sufran por ese alcohol maldito, mi hijo solo tenía 20 añitos”.

Otros expiraron en el municipio de Villanueva y en diferentes sectores de San Pedro Sula.

Las víctimas fueron identificadas por sus familiares como Lucas Noé Bustamante (de 28), José Edilberto Hernández (de 30), Francisco Hernández (de 30), Wil López (de 50), Elio Pérez (de 60), Carlos Reyes (de 63) y Milton Toledo (de 30).

Tras estas muertes, las autoridades de Medicina Forense confirmaron haber autopsiado varios cuerpos en los que se confirmó que tomaron metanol, el resto de los cadáveres habían sido enterrados por sus familiares, por lo que no descartan que después se exhumen.

Desde el 28 de octubre hasta el 31 de octubre murieron seis enfermos alcohólicos en las calles de los barrios Medina, El Centro y La Guardia, de San Pedro Sula.

Los hechos se suscitaron en zonas cercanas a lugares adonde a diario grupos de alcohólicos ingieren licor y compran tragos a 10 lempiras cada uno.

Metanol, veneno puro

Los especialistas explicaron que el consumo de licor adulterado con metanol es la causa principal de la muerte por intoxicación alcohólica metílica.

Primero ataca el cerebro, las víctimas pierden la conciencia sufriendo un evento que se llama edema cerebral, el cual provoca convulsiones que pueden llevar a la muerte.

Carlos Umaña, presidente de la Asociación de Médicos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de San Pedro Sula, explicó que otro órgano atacado por la ingesta de metanol es el hígado, lo que provoca insuficiencia hepática masiva y seguidamente altera el resto del cuerpo en cuestión de minutos y horas, y desafortunadamente la mayoría de pacientes fallecen.

“Por el consumo de alcohol adulterado con metanol la posibilidad de muerte de pacientes es del 90%, es muy difícil salvarle la vida a una persona que ha ingerido esta bebida”, explicó el especialista.

El médico lamentó que personas sin escrúpulos aducen que pueden adulterar el alcohol sin causar graves daños; sin embargo, casi a diario se reportan personas muertas por intoxicación.

“Una vez que hacen adulteraciones con alcohol metílico, el resultado siempre va a ser el mismo; también depende de la cantidad que se ingiera, a mayor cantidad la posibilidad de muerte es más fuerte, a menor cantidad los pacientes pueden salvarse, pero tienen secuelas en el hígado, como hepatitis aguda y necrosis del hígado que sería lo más grave. También gastroenteritis y gastritis erosiva”, puntualizó Umaña.