Flores robadas, motos vendidas y hasta bodas fallidas: hondureños cuentan sus locuras por amor

Un simple llamado en redes desató 233 historias donde el amor se mezcló con sacrificios, errores, aventuras y risas. Desde caminar kilómetros hasta vender la moto o esconder al novio bajo la cama, los relatos revelan cómo el amor hizo perder la razón a cientos de hondureños

Flores robadas, motos vendidas y hasta bodas fallidas: hondureños cuentan sus locuras por amor
  • Actualizado: 13 de febrero de 2026 a las 21:00 /
San Pedro Sula, Honduras

El amor, dicen, vuelve locas a las personas. Y los hondureños parecen confirmarlo.

Una simple pregunta publicada en redes sociales de LA PRENSA¿qué es lo más loco que has hecho por amor?— provocó una avalancha de historias: 233 comentarios, publicación que fue 38 veces compartidas, donde lectores se sinceraron con anécdotas tan románticas como absurdas, algunas tiernas y otras para no repetir.

Entre los relatos hay de todo: quien vendió la moto para invitar a comer a su novia, quien caminó horas entre montañas solo para verla un rato, quien escondió al novio bajo la cama cuando llegó la mamá, y hasta quien no llegó a su propia boda por irse de tragos con los amigos.

Pero, ¿por qué el amor puede llevar a las personas a tomar decisiones tan extremas o irracionales?

La celebración del 14 de febrero tiene raíces históricas. De acuerdo con la Enciclopedia Británica, la festividad se asocia a San Valentín, un sacerdote romano del siglo III que, según la tradición, celebraba matrimonios en secreto cuando estaban prohibidos por el emperador Claudio II. Con el tiempo, la fecha se convirtió en símbolo del amor romántico.

Hoy, el Día de San Valentín es una de las fechas comerciales y emocionales más importantes del año, donde las personas expresan afecto no solo a sus parejas, sino también a amigos y familiares.

Personas en relaciones estables reportan mayores niveles de bienestar y mejor descanso, según datos de la American Psychological Association (APA).

Según la neurocientífica Helen Fisher, investigadora del amor romántico del Instituto Kinsey, “el amor romántico es un impulso biológico tan poderoso como el hambre o la sed”.

Esta reacción se explica porque el cerebro libera dopamina, la misma sustancia relacionada con la recompensa y la adicción, lo que puede llevar a comportamientos impulsivos o riesgosos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en sus estudios sobre bienestar emocional, ha señalado que los vínculos afectivos positivos son clave para la salud mental y la calidad de vida.

Sin embargo, también advierte que las relaciones poco saludables pueden generar estrés, ansiedad o dependencia emocional, lo que explica por qué algunas historias de amor terminan en lecciones dolorosas.

El hondureño Guillermo Bautista confesó que vendió su moto para invitar a su novia a comer; tuvieron que caminar, pero disfrutaron su amor.

Historias que parecen de película

Entre los comentarios, uno de los más repetidos fue el de quienes hicieron sacrificios económicos por amor.

Guillermo Bautista confesó que vendió su moto para invitar a su novia a comer, mientras Denis Bu aseguró que entregó su aguinaldo completo por la persona que quería.

Otros apostaron por gestos más creativos, o peligrosos. Edys Soriano contó que robó rosas de una boda para regalarlas a su novia, solo para descubrir después que ella se las había dado a su propia pareja. Y Carlos Lemus relató que casi incendia su casa con velas intentando una escena romántica al estilo de película.

Las distancias tampoco detuvieron a muchos. Francisco Guevara recordó haber caminado tres horas por la montaña para ver a su novia, mientras Joseph Varela confesó que recorrió 10 kilómetros a pie solo para encontrarse con la chica que le gustaba.

También hubo historias de amor propio. Ana Yosely Domínguez relató que, tras años de soportar humillaciones, decidió dejar a su pareja. “Descubrí que soy linda y con él no me sentía así. Esa es mi historia de amor, amor por mí misma”, escribió.

Una de las anécdotas más curiosas fue la de Rubén Fico, que en tono jocoso contó que por amor tuvo que pelar dos tallos de guineos verdes para que su suegra, que vendía pollo frito, le diera permiso de salir con su hija.

También surgieron historias donde el amor se mezcló con picardía y situaciones inesperadas. Rubén Fico Girón contó que peló dos tallos de guineos para ayudarle a su suegra que vendía pollos, todo con tal de conseguir permiso para salir con la hija ese día. Un gesto sencillo, pero que muestra cómo muchos han hecho “trabajos extra” para ganarse el cariño de la familia de su pareja.

En el terreno de los enredos sentimentales, Karina Flores confesó que le pidió dinero a su propio novio para poder comprarle un regalo al hombre que la estaba pretendiendo.

Y Ana Zelaya, después de leer tantas historias, llegó a una conclusión divertida: “Me di cuenta que no he querido a nadie”, reflejando que el amor también puede medirse por las locuras que uno está dispuesto, o no, a hacer.

50%

más de probabilidades de sobrevivir

tienen las personas con vínculos sociales fuertes, en comparación con quienes viven en aislamiento, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Añade que las relaciones afectivas estables, ya sea de pareja, familia o amistad, influyen directamente en la longevidad y en la calidad de vida de las personas.

Las anécdotas de aventura tampoco faltaron. Orlin Josué Alcántara relató que viajó lejos en Semana Santa para ver a su pareja, pero tuvo que regresar el mismo día porque nada salió como esperaba. Sin dinero para el taxi, terminó pagando el regreso con una cadena. “Terminé sin la chica y sin la cadena”, resumió con humor.

Otros optaron por decisiones radicales. Pablo Andrés Cuéllar contó que viajó desde su país hasta Honduras por amor, y que ya lleva 12 años aquí sin arrepentirse. En cambio, Cris Sorto vivió el ciclo completo: propuso matrimonio un 14 de febrero y dos años después pidió el divorcio, demostrando que las historias románticas también pueden tener giros inesperados.

Y para quienes prefieren la intensidad total, Jefferson Reyes resumió su experiencia con una frase que suena a película: “Casi pierdo la vida, pero las anécdotas que escucharán mis nietos lo valen”. Porque, al final, muchas de estas historias tienen algo en común: el amor no siempre sale bien, pero casi siempre deja un recuerdo inolvidable.

Investigaciones de la <b>Universidad Stony Brook</b> han demostrado que algunas parejas mantienen altos niveles de amor romántico incluso después de 20 años de relación.

Cuando el amor nubla la razón

Desde la psicología, la Asociación Americana de Psicología (APA) explica que el enamoramiento activa áreas del cerebro vinculadas al placer y la motivación, mientras reduce temporalmente la actividad en zonas relacionadas con el juicio crítico.

En palabras del psicólogo Arthur Aron, investigador del amor y las relaciones, “el amor romántico puede disminuir la capacidad de evaluar riesgos, porque el cerebro prioriza la recompensa emocional”.

Eso explica por qué alguien puede vender una moto, cruzar una quebrada crecida o esconder a su novio bajo la cama: en ese momento, el amor pesa más que la lógica.

Las 233 historias compartidas muestran un retrato espontáneo del amor a la hondureña: improvisado, intenso, a veces ingenuo, pero casi siempre sincero.

Porque al final, más allá de teléfonos regalados a la persona equivocada, serenatas cruzadas o viajes fallidos, todos coinciden en lo mismo: el amor deja historias que, con el tiempo, se convierten en las mejores anécdotas.

Y como dicen muchos en los comentarios, entre risas y nostalgia: valió la pena, aunque haya salido mal.

Flores robadas, motos vendidas y hasta bodas fallidas: hondureños cuentan sus locuras por amor
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Jessica Figueroa
Jessica Figueroa
jessica.figueroa@laprensa.hn

Periodista de investigación, editora y cronista. Con 22 años en el periodismo escrito y multimedia. Con subespecialidades en diseño y edición gráfica e inteligencia artificial.