17/04/2024
10:31 PM

'Salí de Tocoa porque estaba amenazada por líos de tierras”: Alma Mendoza

Ella con sus tres hijos esperan respuesta a su solicitud de refugio.

TAPACHULA, CHIAPAS.

Con sus tres niños de 13, 12 y 2 años, Alma Mendoza, originaria de Tocoa, Colón, desde que llegó a México vive en la cuarta calle del barrio El Centro en Tapachula. Todas las noches forma parte del grupo de hondureños que se aposta frente a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) para vender café con pan a los migrantes. Ella desde que llegó contó que no se quedó de brazos cruzados y decidió ganarse la vida, mientras espera una respuesta a su solicitud de refugio en ese país.

La hondureña relató a LA PRENSA que algunas veces encuentra gente de buen corazón que conmovida por sus niños le da posada para que deje de dormir en la calle y no se exponga a los peligros.

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En otras ocasiones no le queda más opción que velar el sueño de sus hijos y quedarse en la acera adonde vende el café. “Solo tiro un plástico y allí se duermen. Uno tiene que buscar cómo pasarla. Me vine con mis tres hijos y mi hermano, sabíamos que no sería fácil, pero no nos rendimos”, dijo la hondureña.

Para saber
Apoyo.Asegura que ha recibido ayuda desde que llegó, pero a veces relata que le ha tocado dormir en las calles porque no tiene un hogar.
Trabajo.Alma quiere laborar en Tapachula, dice que no llegó a robar ni a delinquir, “solo busco una oportunidad para mí y mis hijos”.
Su historia. “ Me vine de Tocoa porque estábamos amenazados. Éramos de un grupo campesino y, como usted sabe, los problemas en el Aguán nos exponían y ante el miedo de que nos mataran dejamos las cositas y salimos. Mucha gente ha muerto allá por el problema de tierras, y pensamos que lejos de la casa por lo menos protegemos nuestras vidas”, explicó Mendoza.Ella, como muchos hondureños, se vino en una de las caravanas que salió del país en enero, desde entonces asegura que inició el proceso para regularizarse en México.

No ha seguido el camino a Estados Unidos porque espera papeles y no quiere arriesgar a sus hijos. “Si encuentro un trabajo pienso quedarme aquí en Tapachula y si no, pues tocará continuar para arriba, pero eso será cuando tenga papeles”, señaló. Alma revela que pasa con temor porque mientras no le den un papel que le garantice que está legal, teme que en uno de los operativos puedan detenerla y deportarla de nuevo.

Fechas
15 Enero 2019.Viaje. Alma y su familia iniciaron ese día el viaje con destino a Estados Unidos, pero al final, ante los peligros, decidió quedarse en Tapachula, Chiapas.
29 junio 2019.Solicitud. Inició trámites para lograr el refugio en México. Espera que en 20 días le den una respuesta a su petición.
Uno sale de su país por miedo. Aquí no crea que la pasamos tan bien, porque desde que se iniciaron los operativos cuando nos gritan que vienen los federales salimos en carrera porque no queremos que nos deporten. Queremos quedarnos porque en Honduras corremos peligro. No podemos regresar a Tocoa, allá corro peligro junto con mi familia”, expresó.

Clama por ayuda. Alma recuerda con tristeza cuando tomó a sus hijos, dos mochilas con poca ropa, unos pocos lempiras y decidió salir de Honduras. Asegura que lo ha arriesgado todo porque quiere que sus hijos no vivan con el miedo que ella enfrentó desde que se dio el conflicto en el Aguán. “No es fácil vivir en angustia, no quiero eso para mis hijos, por eso a México solo le pedimos que nos dé la oportunidad de quedarnos. Somos personas trabajadoras. Estoy demostrando que busco ganarme la vida honradamente. Vendo café y vendo pan. No pido en las calles, no ando robando, no le hago mal a nadie, solo me gano la vida de manera honrada y merezco una oportunidad, por lo que pido que me den los papeles”, puntualizó la oriunda de Tocoa.