Cuando estudiaba Economía Política en la antañona Escuela de Derecho de nuestra Alma Mater, en la Plaza de La Merced, altamente reputada en ese entonces por su excelencia académica, hoy día politizada, masificada y degradada, se nos exigía como parte del programa curricular el estudio de dos obras que pueden considerarse como esenciales en un buen curso de economía política: La Riqueza de las Naciones de Adam Smith que fue escrito en los albores de la Revolución francesa, la que, a pesar de ser un movimiento político, concedió a las masas un sistema de derechos que originaron transformaciones de carácter económico, llegando su obra a convertirse en el evangelio del liberalismo económico, cuya vigencia tiene aún eficaz aplicación, en lo que concierne a su teoría sobre la desgravación arancelaria y la eliminación de barreras aduaneras, ahora preconizados por la globalización de la economía; Smith era partidario de la libertad de comercio, muy contraria ésta a los monopolios y a los privilegios o al paternalismo estatal; y los áridos tomos de El Capital de Carlos Marx, que es una teoría anti-Smith, antítesis del liberalismo económico, que viene a constituir su obra cumbre, en la que se fusiona la filosofía clásica alemana, la política inglesa, con la economía capitalista.
De Francis Koplan es el ensayo 'Los tres comunismos de Marx' (Editora Noesis, 301 p. Francia, 1996) que hemos leído porque revisa las teorías contenidas en El Capital, que como bien lo sabemos fue uno de los textos más difundidos en su época, bien entendido, después de La Biblia. Según Koplan, Marx ha sido mal leído, el verdadero Marx es otra cosa nos dice, que persiguió en toda su vida legitimar el comunismo utilizando para ello tres vías diferentes e incompatibles: el humanismo, la ética y el materialismo. El referido autor insiste sobre el carácter religioso de la doctrina de Marx que se dice materialista y atea, y nos advierte que Marx resta como un tránsito obligado para toda reflexión que quiera hacerse sobre el futuro de nuestra sociedad, que respondió a una necesidad histórica, fundada en el análisis del capitalismo.
Lo más importante de este libro es la desvelización de las ideas sobre la caída del comunismo que Marx avizora en su indicada obra y cuya doctrina ha sido ya colocada en el museo de la historia.
París, 25 de octubre de 2007.