21/05/2024
04:17 AM

Sueño e ilusión

    Nada de sueño o ilusión, sino una realidad con los inicios de los estudios para la construcción del hospital de trauma en la Capital Industrial del país. Así expresó con optimismo el director del hospital Mario Rivas en cuyo predio se alzará el nuevo centro de atención hospitalario con cinco niveles y helipuerto. ¡Bienvenida la noticia! No anunciada, sino basada en hechos innegables a los que habrá que dar seguimiento para alcanzar la meta sin ningún contratiempo propio de los enredos burocráticos y visiones politiqueras.

    La historia del hospital Mario Rivas se puede y debe escribir con el sacrificio, y no pocas veces lágrimas, del personal por las precarias situaciones en la salud pública que se multiplicaban en el hospital sampedrano, donde se ha dado asistencia por décadas a la población de la zona norte. Como en la mayoría de las instalaciones públicas de salud se hace fiesta en la inauguración, pero pasan décadas sin ampliación, con escaso mantenimiento y con el sacrificio del personal.

    En una ciudad con alto crecimiento poblacional y una zona de expansión industrial por la maquila, la atención en salud ha ido debilitándose, pues la demanda ha rebasado desde hace años las posibilidades, tanto por la necesidad de espacio como por la cantidad de pobladores a lo que hay que sumar la escasez de medicamento por temporada y las citas programadas.

    Los trabajos que se hallan en un inicio que, según el director del Rivas, se encaminan a evaluar las características del suelo, la afluencia de vehículos por el sector y la capacidad de la red eléctrica. Es decir, los trabajos más visibles son los elementales para iniciar con los planos lo cual lleva meses por lo que será necesario mantener la vista en los avances. No es que no creamos en lo comenzado, pero dada la débil credibilidad y confianza en funcionarios y políticos la llegada a la meta, visualizada para 2026, y la cantidad para su financiamiento, mil millones de lempiras, nos hace utilizar la expresión “hasta no ver no creer”.

    Nadie más agradecido que la población, pues habría prueba evidente de cambio, no solo promesa que es lo que a diario escuchamos. La zona norte, espina dorsal de la economía, no recibe en proporción a lo que contribuye a la economía nacional. Aunque el asunto es distinto, lo de los embalses en los ríos Ulúa y Chamelecón ya los cubre el silencio y los suplanta el ferrocarril de norte a sur o el presidio en el Caribe. Bienvenido el inicio, el primer paso de un largo camino para la construcción de un hospital de trauma. Hay que dar seguimiento y esperar, como han dicho, que en dos años se haga realidad para una atención “integral” a la población.