17/05/2024
12:20 AM

Previsiones

    La energía más cara es la que no se tiene, y no es un acertijo, sino la amarga experiencia de aquellos años de oscuridad y de estos días en que las previsiones resienten la carencia de licitaciones para su compra mediante contratos. Las intempestivas interrupciones irán de la mano con olas de altas temperaturas de la temporada estival, pues la demanda supera con creces la oferta de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee).

    Los especialistas en el tema de la energía tienen una visión común: “El factor determinante es si la Enee podría importar energía de Centroamérica o no, se podría repetir la crisis de 2023”. Claro que a esta altura del año las posibilidades de conseguir energía en los países vecinos es esperar un milagro con desesperantes esperanzas, pero aprender del pasado es todavía entre nosotros una materia que no hemos aprobado, por lo que los errores siguen obstaculizando un camino medianamente bueno en la vida y la economía de los hondureños.

    La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), en su informe de 2023, en el subsector eléctrico revela que la generación y distribución de energía ha estado en crisis en la última década, sin que haya habido visión e intención de acortar la enorme distancia entre la demanda y la oferta. La escasa inversión ha impedido avanzar en la creación de fuentes renovables para asegurar un suministro estable o, por lo menos, ir logrando la disminución de apagones, frecuentes en la época estival.

    En la Capital Industrial del país aumentaron recientemente las esperanzas de aminorar las enormes pérdidas por la falta de energía con la nueva planta de Villanueva, según los megavatios que se puedan canalizar hacia la ciudad. “Estaba planificado en el plan de acción que eran 140 megavatios al 31 de marzo, pero todavía no han entrado”, explicó la fuente oficial del sindicato de la empresa.

    Hace unas semanas, cuando las previsiones ocuparon espacios en los medios de comunicación, las autoridades salieron de inmediato a aplacar los temores y aseguraron que el plan de contingencia proporcionaría 272 megavatios, a lo que se sumaría la desconexión de la industria y maquila, reduciendo la demanda. Todo ello, como suele ocurrir en palabras de funcionarios, es expresado en el tiempo condicional del verbo, no se da por hecho, el futuro es poco creíble, por lo que el tiempo condicional, simple o compuesto, es salida más airosa, pero con escaso grado de credibilidad.

    De momento habrá que seguir soñando con mayor generación de energía, mejoramiento en las líneas de transmisión y reserva para la emergencia. Las contingencias, tapando agujeros y echando mano a emergencia, son más caras que el normal y lógico desarrollo administrativo, creativo y operativo de la empresa.