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Mita y mita

  • 19 julio 2019 /

Volviendo a las posibilidades en el campo electoral, aunque hubiese el mita y mita en la boleta parlamentaria o en el voto para regidores, las posiciones sin posibilidades o “milagrosas” eran ocupadas por candidatas, de manera que el resultado final en la conformación de los poderes del Estado era el mismo.

    Mita y mita, expresión castiza utilizada para significar la acción de compartir por igual, mitad y mitad, entre dos, de manera que no haya quien resulte más beneficiado en perjuicio de la otra parte. Su existencia ha pasado por la literatura, el teatro y la pantalla grande, pero en algunas sociedades, como la nuestra, todavía no halla la puerta abierta en campo electoral, por lo que es necesario empujarla con la ley que, al final, la fórmula de paridad se resuelve, “hecha la ley, hecha la trampa”, o con propuestas de reformas como las presentadas recientemente por la Organización de Estados Americanos.

    Con anterioridad, la demanda de igualdad de las mujeres había originado numerosos discursos con muchas alabanzas y flores al más puro estilo demagógico, pero a la hora de los hechos, de la integración de planillas, hasta las mismas lideresas hacían mutis como evidencia de un machismo solapado aun en el sexo femenino, muchas de cuyas integrantes son responsables desde la crianza de la prole hasta su retraimiento en la inserción en el mundo laboral, generando así una mayor dependencia del hombre con quien convive.

    Volviendo a las posibilidades en el campo electoral, aunque hubiese el mita y mita en la boleta parlamentaria o en el voto para regidores, las posiciones sin posibilidades o “milagrosas” eran ocupadas por candidatas, de manera que el resultado final en la conformación de los poderes del Estado era el mismo. Participaban las mujeres, pero, en la mayoría de los casos, para completar la papeleta. La jugada queda eliminada con la propuesta del mecanismo de alternancia, de manera que en la lista electoral, incluso la interna de los partidos políticos, se elabore con “uno y una” o “una y uno”, así no habrá dos del mismo género “pegaditos”.

    Claro que esta alternancia en la presentación de candidatos exige fortalecer la democracia con el debate incluyente en una campaña electoral en que los problemas nacionales sean el asunto principal para lo que necesitamos cada vez más un elector que reflexione y piense, se proteja de los masivos intentos de manipulación de las redes sociales y sea capaz de elegir con plena responsabilidad. ¿Falta mucho? Sin duda, pero es necesario abrir el camino para dejar atrás el sistema tradicional y no seguir generando quejas y echando culpas a otros.

    La alternancia en la boleta debe ayudar a abrir los ojos y evaluar las alternativas más responsables, no dejarnos guiarnos por aquello... “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente”.