25/05/2024
02:26 AM

Ilusiones

    No es necesario hacerse demasiadas ilusiones, fantasías, para entender la burbuja en la economía diaria, no en la macro, sino en los ajetreos personales y familiares con el respaldo de la doble entrada de diciembre que, según cálculos, proporciona un circulante de 26,000 millones de lempiras. ¡Casi nada! Son tiempos de escasez de empleo, de presiones alcistas en los mercados, de débil confianza en las autoridades con poco o nulo avance en seguridad personal, defensa de la vida y lucha contra la impunidad.

    Estamos, sin embargo, en la temporada navideña, esos días en que los deseos de paz y felicidad se han convertido en rito de saludo que se evapora al dejar de ver las caras o alejarse de las personas. Es el gran desafío, la meta secular que no se alcanza no solo por las continuas confrontaciones bélicas, las guerras, sino por la falta de compromiso real en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los hondureños.

    Atender primero lo necesario y considerar espacio, si es posible, para lo accesorio debiera ser prioridad en estos días en que aumenta la capacidad de compra, lo cual tiene su lado negativo, propio de la naturaleza del mercado, el alza de los precios sumado al empuje en los últimos meses. El comercio ya siente la presencia favorable de compradores para los que se ha preparado, incluyendo el sector informal, de manera que agarren fuerza, pues después vienen “las vacas flacas”, pero con dinamismo sostenido en la economía habrá oportunidades de trabajo, creciendo el optimismo y disminuyendo la migración.

    La Dirección de Protección al Consumidor de la Secretaría de Desarrollo Económico ha comenzado a citar a comerciantes tras realizar operativos en mercados. Pero no es el medio de la cadena donde se halla la fuerza de empuje en los precios sino en la producción y en el consumo. La primera en la medida en que aumente la oferta contribuirá a la estabilidad e, incluso, bajas en el mercado. El segundo, como sucede en esta temporada, con mayor capacidad adquisitiva aumenta la demanda.

    Necesitamos proteger las unidades productivas no solo las destinadas a la exportación, sino aquellas que están en el núcleo familiar, en el campo desde donde llega la comida diaria de la cual dependemos todos. Volver al campo es grito hipócrita y apañador tal como se ven los resultados ahora explicados o, mejor, justificados con el cambio climático. El aumento de precios en los productos de la canasta básica es constante en esta temporada que, podría aminorar, con atención real, recursos oportunos y mejoramiento en la red vial de la zona rural. Hay recursos, aunque lo nieguen. ¡Es Navidad! Necesitamos felicidad y paz con respaldo de justicia y ausencia de impunidad.