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Florecimiento cultural

  • Actualizado: 19 diciembre 2022 /

    San Pedro Sula no solo se ha dedicado tradicionalmente a la industria y al comercio, generando fuentes de empleo que atraen tanto a compatriotas del interior del país como a inmigrantes procedentes de otras latitudes que llegan a la ciudad y a la región norte hondureña en búsqueda de oportunidades que les permitan superar su existencia y la de sus familias. También nuestra ciudad ha encontrado y sigue encontrando ciudadanas y ciudadanos, de diversa condición social y económica, que fomentan y ejercen la cultura en sus diversas manifestaciones, con propiedad y resonancia.

    Recordemos con gratitud y reconocimiento a quienes deben ser considerados pioneros (as) en esta noble misión, no siempre valorada y reconocida, que han empeñado tiempo y recursos propios en investigar, divulgar y fomentar las artes. Reconociendo que esta enumeración de nombres resultará, involuntariamente, incompleta, enumeramos algunos (as) de los pioneros culturales de San Pedro Sula: Lydia Handal, Victoriano López, Francisco Saybe, Humberto Rivera Morillo, Teresita Campos de Pastor, Helen Umaña, Julio Escoto, Flor Alvergue, Rodofo Pastor Fasquelle. Ellas y ellos merecen público reconocimiento por sus múltiples y diversos aportes culturales, sin excluir a las y los mecenas locales que, generosamente, aportan fondos propios para impulsar el quehacer del espíritu, reconociendo que apoyar la cultura es una inversión y una contribución que retribuye lo mucho que en el curso de sus existencias han obtenido en su quehacer empresarial a lo largo del tiempo. Y una nueva generación de sampedranas y sampedranos han recibido la antorcha de las y los que inauguraron la senda, por lo que un constante crecimiento cultural es ya visible en las artes plásticas, teatro, literatura, danza, música, nuevos y bienvenidos aportes que otorgan valiosos e inéditos aportes a la cultura local, regional y nacional, misma que nunca se mantiene estática, crece y se multiplica generando nuevos entusiastas creadores y consumidores. A todas y todos, público reconocimiento y agradecimiento.

    Aquel estereotipo que caracterizaba a San Pedro Sula como una ciudad solamente interesada en los negocios y el crecimiento económico, demasiado ocupada para igualmente dedicarse a las actividades del espíritu, -afirmación que nunca fue cierta por inexacta, queda cada vez más como una falacia. Las y los sampedranos exploran, practican y divulgan múltiples expresiones culturales que impactan y trascienden a un público que anhela recrearse y aprender de nuestros escritores, músicos, artistas plásticos, para consolidar su búsqueda de todo aquello que nos permite ser más humanos.