Como un “respiro luego de estar en cuidados intensivos” fue calificada esta semana en el sector oficial la suspensión del toque de queda y la vigilancia estrecha en los centros turísticos para que las medidas de bioseguridad contribuyan plenamente a la reapertura de la “normalidad” en las actividades de la vida diaria. Hay temor de lo que puede venir, ya previsto, agravado con la casi nula ya disponibilidad en el sistema de salud.

Por ello el consejo, convertido en clamor, es el mismo, hay que cuidarse. Un elemento sumamente novedoso para los hondureños, puesto en práctica en otros países, ha sido presentado entre las estrategias para estos días. La “burbuja”, es decir limitar los contactos a los familiares con los cuales hayan viajado y en los que se tenga plena confianza de su buen estado de salud. Difícil evitar el acercamiento y relación con personas, quizás hasta desconocidas”, a las que por prevención habrá aquello de cara vemos, virus no sabemos.

Los organismos de la Comisión Nacional de Prevención en Movilizaciones Masivas (Conapremm) iniciaron su labor el fin de semana pasado por el desplazamiento de los burócratas que gozan de descanso toda la semana con remisión a las vacaciones. El sector privado cesa sus actividades hoy por lo que aumentarán los desplazamientos hacia los lugares turísticos. A los viajeros se les recuerda que la prevención debe integrarse plenamente a nuestra tradición para disminuir los riesgos, los daños y el covid-19.

La puerta abierta por Sinager condicionada a la vacunación, aunque es la ruta correcta, contiene grandes y graves riesgos no solo por la renuencia, sino por la debilidad en la aplicación de la exigencia de las vacunas en los desplazamientos.

En Centroamérica ya hay un país que exige la vacuna en el trabajo, iniciando, claro está, en la administración pública. En Nueva York también van por el mismo camino, vacuna o despido. En Sudamérica abren ruta a la protección de los ciudadanos con la obligación de inmunizarse.

El camino se va trazando y tendrá que llegar a nuestro país, pues no es justo que la negativa, cualquiera sea la razón, a vacunarse atente contra el derecho humano a la vida de los demás. Los ejemplos son evidentes en los ámbitos familiar, laboral y de diversión. Protegernos y proteger debe presidir la dedicación de estos días destinados al descanso, a viajes y a la convivencia más cercana.

“Haz de la previsión una tradición” lema concienciador más necesario y urgente en estos tiempos de pandemia.